Como cada um vê o fenômeno e a
essência: uns veem (ou são induzidos a verem) a arena futebolística,
independentemente do custo social - mais: ético, moral, político e econômico -
que se exigiu; outros veem o entorno como o centro, a essencialidade que o
fenômeno (a arena) traz também em si, mas que não se explicita sem que façamos
uma reflexão mais profunda. Karel Kosik (A dialética do concreto).
História (tempo e espaço), poesia, política, sociedade, cultura, economia, educação... Antes que o silêncio me torne cúmplice.
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quinta-feira, 27 de junho de 2013
quarta-feira, 26 de junho de 2013
A CIA move a Al Qaeda
Título original: La Mujer Clasificada: La CIA mueve a Al Qaeda
Sibel Edmonds, que trabajó para el FBI sabe que el gobierno
de EE.UU. apoya a Al Qaeda y es cómplice con el crimen organizado. En su
reciente libro "La Mujer Clasificada" (Classified Woman), Sibel
Edmonds revela los estrechos lazos de al-Qaeda con el Pentágono, la CIA y el
Departamento de Estado. Sibel Edmonds involucra a altos funcionarios y
cargos del gobierno de Estados Unidos
con la corrupción y la colaboración con Al Qaeda, en el tráfico ilegal de armas
y el tráfico de drogas.
Sibel Edmonds dice que el actual jefe de Al Qaeda,
Ayman al-Zawahiri, mantuvo reuniones periódicas con militares y la inteligencia
de EE.UU. entre 1997 y 2001. Estas reuniones fueron en la embajada de EE.UU. en
Bakú (Azerbaiyán) y formaban parte de una operación conocida como 'Gladio B'.
La operación Gladio original de la CIA fue una red clandestina secreta que operaba
en Europa y en la que participaron activos de la CIA para llevar a cabo actos
de terrorismo, incluido el atentado en Bolonia de 1980, y cuyo objetivo era
mantener a los políticos mafiosos conectados al poder.
Osama bin Laden fue utilizado por la CIA para ayudar a
romper Yugoslavia, y para debilitar a Rusia. Sibel Edmonds dice que los aviones
de la OTAN proporcionaban transporte a Al-Zawahiri, Bin Laden y a muyahidines.
Ella dice que Al-Zawahiri y sus amigos fueron llevados a diferentes partes de
Asia Central y a los Balcanes para participar en operaciones de
desestabilización respaldadas por el Pentágono. El ministro británico de
Asuntos Exteriores Robin Cook, fue supuestamente asesinado porque reveló que Al
Qaeda trabajaba para la CIA.
Del primer ministro turco, Sibel Edmonds dice que es
un cripto-Judio. Edmonds describe una organización al estilo de la mafia en
Israel, que trabajó junto a los turcos en la venta ilegal de armas y tecnología
militar. Israel y Turquía han operado mediante una serie de empresas tapadera,
con el apoyo de funcionarios estadounidenses. Estas empresas venden secretos
militares al mejor postor. Uno de los compradores fue el servicio secreto de
Pakistán encabezado por el general Mahmoud Ahmad, de 1999 a 2001.
Según Sibel Edmonds, la corrupción ayudó a garantizar
el silencio del Congreso estadounidense. Ella dice que "representantes
republicanos y demócratas en las Cámaras del Congreso y del Senado aceptaron
sobornos de agentes extranjeros."
Sibel Edmonds dice que el uso del Pentágono de Al
Qaeda es una "extensión" de la operación 'Gladio' que operaba en la
década de 1970 en Italia, parte de un sector de la OTAN en Europa que se inició ya en la década
de 1940. Un funcionario de investigación parlamentaria italiana confirmó que el
MI6 y la CIA crearon una red secreta clandestina de paramilitares, compuesta
por fascistas y nazis. Los terroristas de la CIA y la OTAN llevaron a cabo
ataques terroristas en Europa Occidental como parte de la "estrategia de
la tensión '. Vincenzo Vinciguerra, un activista italiano de Gladio, dijo: "Había que atacar a la población
civil, las personas, mujeres, niños, gente inocente, personajes retirados de la
política. "La razón era muy simple. Obligar a estas personas ... a exigir
del Estado más seguridad ".
Gladio es un hecho histórico. Los atentados de Boston
forman parte de la "estrategia de la tensión", con los musulmanes que
trabajan para la CIA; al parecer dice Sibel Edmonds, la misma estrategia de
terror está siendo utilizada por el Pentágono, con los musulmanes: esto es
Gladio B.
Según Sibel Edmonds: "En 1997, la OTAN pidió a
Hosni Mubarak a la salida de la cárcel de militantes islamistas afiliados a
Ayman al-Zawahiri. "Ellos fueron trasladados por EE.UU. a Turquía para su
formación en operaciones por el Pentágono". En 1998, la OTAN consiguió que
el hermano de Al Zawahiri, Muhammed, dirigiera una unidad de élite del Ejército
de Liberación de Kosovo, que ha estado involucrado en el comercio de drogas.
La "Estrategia de tensión" utiliza falsos
musulmanes. Según Sibel Edmonds, los principales participantes de la CIA /
Gladio B han sido el Reino Unido, Turquía, Azerbaiyán y Bélgica. Sibel Edmonds
dice que la CIA puede estar usando al Qaeda para ayudarla a apoderarse de los
recursos energéticos y las reservas de minerales, y en la venta de armas
ilegales y el tráfico de drogas.
Sibel Edmonds dice: "sé que es un hecho que
aviones de la OTAN cargados de heroína son enviados habitualmente a Bélgica
(sede de la OTAN), que luego se distribuye por Europa y el Reino Unido. "También se envían a los centros de
distribución de heroína de Chicago y Nueva Jersey. "Operaciones de
contrainteligencia del FBI y la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes
sobre las Drogas) habían adquirido evidencias de este tráfico de drogas en la
vigilancia de una amplia gama de objetivos, incluidos funcionarios de alto
nivel en el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado ..."
Sibel Edmonds es editora del Boiling Frogs Post y
fundadora-directora de la Coalición Nacional de Denunciantes de Seguridad.
Trabajó como especialista para el FBI del que informó de graves hechos de
violaciones de seguridad y encubrimiento, y por eso fue represaliada y
finalmente despedida. Los procedimientos judiciales fueron clasificados como
secretos de Estado y el Congreso de EE.UU. fue impedido a su acceso, incluso
retroactivamente, por orden del Departamento de Justicia. Edmonds tiene una
maestría en Políticas Públicas por la George Mason University y una
licenciatura en Justicia Criminal y Psicología por la Universidad de George Washington.
Fonte: Alazul
Digital
Atílio Boron: Brasil, um novo ciclo de lutas populares
Título original: ATILIO BORON / Brasil, un nuevo ciclo de luchas populares
Publicado el 6/23/13
ATILIO A. BORON – Las grandes manifestaciones
populares de protesta en Brasil demolieron en la práctica una premisa cultivada
por la derecha, y asumida también por diversas formaciones de izquierda
-comenzando por el PT y siguiendo por sus aliados: si se garantizaba “pan y
circo” el pueblo –desorganizado, despolitizado, decepcionado por diez años de
gobierno petista- aceptaría mansamente que la alianza entre las viejas y las
nuevas oligarquías prosiguieran gobernando sin mayores sobresaltos.
La continuidad y eficacia del programa “Bolsa Familia”
aseguraba el pan, y la Copa del Mundo y su preludio, la Copa Confederación, y
luego los Juegos Olímpicos, aportarían el circo necesario para consolidar la
pasividad política de los brasileños. Esta visión, no sólo equivocada sino profundamente reaccionaria (y casi siempre
racista) quedó hecha añicos en estos días, lo que revela la corta memoria
histórica y el peligroso autismo de la clase dominante y sus representantes
políticos a quienes se les olvidó que el pueblo brasileño supo ser protagonista
de grandes jornadas de lucha y que sus períodos de quietismo y pasividad
alternaron con episodios de súbita movilización que rebasaron los estrechos
marcos oligárquicos de un estado apenas superficialmente democrático. Basta
recordar las multitudinarias movilizaciones populares que impusieron la
elección directa del presidente a comienzos de los años ochentas; las que
precipitaron la renuncia de Fernando Collor de Melo en 1992 y la ola ascendente
de luchas populares que hicieron posible el triunfo de Lula en el 2002.
El quietismo posterior, fomentado por un gobierno que
optó por gobernar con y para los ricos y poderosos, creo la errónea impresión
de que la expansión del consumo de un amplio estrato del universo popular era
suficiente para garantizar indefinidamente el consenso social. Una pésima
sociología se combinó con la traidora arrogancia de una tecnocracia estatal que
al embotar la memoria hizo que los acontecimientos de esta semana fueran tan
sorpresivos como un rayo en un día de cielos despejados.La sorpresa enmudeció a
una dirigencia política de discurso fácil y efectista, que no podía comprender
-y mucho menos contener- el tsunami político que irrumpía nada menos que en
medio de los fastos futboleros de la Copa Confederación. Fue notable la
lentitud de la respuesta gubernamental, desde las intendencias municipales
hasta los gobiernos estaduales y el propio gobierno federal.
Opinólogos y analistas adscriptos al gobierno insisten ahora en colocar
bajo la lupa estas manifestaciones, señalando su carácter caótico, su falta de
liderazgo, la ausencia de un proyecto político de recambio. Sería mejor que en
lugar de exaltar las virtudes de un fantasioso “posneoliberalismo” de Brasilia
y de pensar que lo ocurrido tiene que ver con la falta de políticas
gubernamentales hacia un nuevo actor social, la juventud, dirigieran su mirada hacia los déficits de la
gestión gubernativa del PT y sus aliados en un amplio abanico de temas
cruciales para el bienestar de la ciudadanía. Plantear que las protestas fueron
causadas por el aumento de 20 centavos de real en el transporte público de Sao
Paulo es lo mismo que, salvando las distancias, afirmar que la Revolución
Francesa se produjo porque, como es sabido, algunas panaderías de la zona de la
Bastilla habían aumentado en unos pocos centavos el precio del pan. Confunden
estos propagandistas el detonante de la rebelión popular con las causas
profundas que la provocan, que dicen relación con la enorme deuda social de la
democracia brasileña, apenas atenuada en los últimos años del gobierno Lula. El
disparador, el aumento en el precio del boleto del transporte urbano, tuvo
eficacia porque según algunos cálculos para un trabajador que gana apenas el
salario mínimo en Sao Paulo el costo diario de la transportación para concurrir
a su trabajo equivale a poco más de la cuarta parte de sus ingresos. Pero
esto sólo pudo desencadenar la oleada de
protestas porque se combinaba con la pésima situación de los servicios de salud
pública; el sesgo clasista y racista del acceso a la educación; la corrupción gubernamental (un indicador: la
presidenta Dilma Rousseff ha echado a varios ministros por esta causa), la
ferocidad represiva impropia de un estado que se reclama como democrático y la
arrogancia tecnocrática de los gobernantes, en todos sus niveles, ante las
demandas populares que son desoídas sistemáticamente: caso de la reforma de la
previsión social, o de la paralizada Reforma Agraria o los reclamos de los
pueblos originarios ante la construcciones de grandes represas en la Amazonía.
Con estas asignaturas pendientes, hablar de “posneoliberalismo” revela, en el
mejor de los casos, indolencia del espíritu crítico; en el peor, una deplorable
sumisión incondicional al discurso oficial.
A la
explosiva combinación señalada más arriba hay que sumar el creciente abismo que
separa al común de la ciudadanía de la partidocracia gobernante, incesante
tejedora de toda suerte de inescrupulosas alianzas y transformismos, que burlan
la voluntad del electorado sacrificando identidades partidarias y adscripciones
ideológicas. No por casualidad todas las manifestaciones expresaban su repudio
a los partidos políticos. Un indicador del costo fenomenal de esa partidocracia
–que resta recursos al erario público que podrían destinarse a la inversión
social- está dado por lo que en Brasil se denomina el Fondo Partidario, que
financia el mantenimiento de una maquinaria meramente electoralista y que nada
tiene que ver con ese “príncipe colectivo”, sintetizador de la voluntad
nacional-popular del que hablara Antonio Gramsci. Un solo dato será suficiente:
a pesar de que la población exige infructuosamente mayores presupuestos para
mejorar los servicios básicos que hacen a la calidad de la democracia, el mencionado
fondo pasó de distribuir 729.000 reales en 1994 a la friolera de 350.000.000 de
reales en el 2012, y está por acrecentarse aún más en el curso de este año. Esa
enorme cifra habla con elocuencia del hiato que separa representantes de
representados: ni los salarios reales ni
la inversión social en salud, educación, vivienda y transporte tuvieron la prodigiosa progresión
experimentada por una casta política
completamente apartada de su pueblo y que no vive para la política sino que
vive, y muy bien, de la política, a costa de su propio pueblo.
¿Eso
es todo? No, hay algo más que provocó la furia ciudadana. El exorbitante costo en que incurrió Brasilia a
cuenta de una absurda “política de
prestigio” encaminada a convertir al Brasil en un “jugador global” en la
política internacional. La Copa del Mundo de la FIFA y los Juegos Olímpicos
exigirán enormes desembolsos que podrían haber sido utilizados más
provechosamente en solucionar añejos problemas que afectan a las clases
populares. Hubiera sido bueno que se recordara que México no sólo organizó una
sino dos Copas del Mundo en 1970 y 1986, y los Juegos Olímpicos de 1968.
Ninguno de estos grandes fastos convirtió a México en un jugador global de la
política mundial: pero aún, sirvieron para ocultar los problemas reales que
irrumpirían con fuerza en la década de los noventas y que perduran hasta el día
de hoy. Según la ley aprobada por el congreso brasileño la Copa del Mundo
dispone de un presupuesto inicial de 13.600 millones de dólares, que
seguramente aumentará a medida que se acerque la inauguración del evento, y se
estima que los Juegos Olímpicos demandarán una cifra aún mayor. Conviene aquí recordar una sentencia
de Adam Smith, cuando decía que “lo que es imprudencia y locura en el manejo de
las finanzas familiares no puede ser responsabilidad y sensatez en el manejo de
las finanzas del reino.” Quien en su hogar no dispone de ingresos suficientes
que garanticen la salud, la educación y una adecuada vivienda para su familia
no puede ser elogiado cuando gasta lo que no tiene en una costosísima fiesta.
La dimensión de este despropósito queda graficado,
como observa con perspicacia el sociólogo y economista brasileño Carlos Eduardo
Martins, cuando compara el costo del programa “Bolsa Familia”, 20.000 millones
de reales, con el que devoran los intereses de la deuda pública: 240.000
millones de reales. Es decir, que en un año los tiburones financieros de Brasil
y del exterior, niños mimados del gobierno, reciben como compensación a sus
tramposos préstamos el equivalente doce planes “Bolsa Familia” por año. Según
un estudio de la Auditoría Ciudadana de la Deuda, en el año 2012 el desembolso
por concepto de intereses y amortizaciones de la deuda pública insumió el 47.19
por ciento del presupuesto nacional; por contraposición, se le dedicó a la
salud pública el 3.98 por ciento, a la educación el 3.18 por ciento y a l
transporte el 1.21 por ciento. Con esto no se quiere disminuir la importancia
del programa “Bolsa Familia” sino de resaltar la escandalosa gravitación
de la sangría originada por una deuda
pública-ilegítima hasta la médula- que ha hecho de los banqueros y
especuladores financieros los principales beneficiarios de la democracia
brasileña o, más precisamente, de la plutocracia reinante en el Brasil.
Por eso tiene razón Martins cuando observa que la
dimensión de la crisis exige algo más que reuniones de gabinete y
conversaciones con algunos líderes de los movimientos sociales organizados.
Propone, en cambio, la realización de un plebiscito para una reforma
constitucional que recorte los poderes de la partidocracia y empodere de verdad
a la ciudadanía; o para derogar la ley de auto-amnistía de la dictadura; o para
realizar una auditoría integral sobre la turbia génesis de la escandalosa deuda
pública (como hizo Rafael Correa en el Ecuador). Agrega también que no basta
con decir que el 100 por ciento de los royalties que origine la explotación del
enorme yacimiento petrolero del Pre-Sal serán dedicados, como lo declaró
Rousseff, a la educación, en la medida en que no se diga cuál será la
proporción que el estado captará de las empresas petroleras. En Venezuela y
Ecuador el estado retiene por concepto de royalties entre el 80 y el 85 por
ciento de lo producido en boca de pozo. ¿Y en Brasil quién fijará ese
porcentaje? ¿El mercado? ¿Por qué no establecerlo mediante una democrática
consulta popular?
Como
puede colegirse de todo lo anterior, es imposible reducir la causa de la
protesta popular en Brasil a una eclosión juvenil. Es prematuro prever cual será el futuro de estas
manifestaciones, pero de algo estamos seguros. El “¡Que se vayan todos!” de la
Argentina del 2001-2002 no pudo constituirse como una alternativa de poder,
pero por lo menos señaló los límites que ningún gobierno podría volver a
traspasar so pena de ser derrocado por una nueva insurgencia popular. Más aún, las grandes movilizaciones populares
en Bolivia y Ecuador demostraron que sus flaquezas y su inorganicidad -como las
que hoy hay en Brasil- no le impidieron tumbar a gobernantes que sólo solo lo
hacían a favor de los ricos. Las masas que salieron a la calle en más de cien
ciudades brasileñas pueden tal vez no saber adónde van, pero en su marcha
pueden acabar con un gobierno que claramente eligió ponerse al servicio del
capital. Brasilia haría muy bien en mirar lo ocurrido en los países vecinos y
tomar nota de esta lección que presagia crecientes niveles de ingobernabilidad
si persiste en su alianza con la derecha, con los monopolios, con el
agronegocios, con el capital financiero, con los especuladores que desangran al
presupuesto público de Brasil. La única salida a todo esto es por la izquierda,
potenciando no en el discurso sino con hechos concretos, el protagonismo
popular y adoptando políticas coherentes con el nuevo sistema de alianzas. No
sería exagerado pronosticar que un nuevo
ciclo de ascenso de las luchas populares estaría dando comienzo en el gigante
sudamericano. Si así fuera lo más probable sería una reorientación de la
política brasileña, lo cual sería una muy buena noticia para la causa de la
emancipación de Brasil y de toda Nuestra América.
Fonte: Contra
Injerencia
HONDURAS: RECRUDECE LA VIOLENCIA
DENUNCIA INTERNACIONAL
Acercándose
las elecciones y el pronunciamiento del pueblo, la violencia aumenta en
Honduras que se ha convertido en el país más violento
del mundo.
Matan a una mujer cada 74 minutos, hay 85 asesinatos
por cada cien mil hondureños, masacran campesinos y ya son 32 los comunicadores
sociales muertos durante el gobierno legitimado por el golpe de estado de hace cuatro
años.
Denunciamos: el secuestro del periodista Aníbal Barrow
sin que se tenga de él noticia alguna, pese a haber aparecido su automóvil abandonado
y manchado con sangre.
Pedimos la colaboración de toda la comunidad
internacional para resolver este episodio y apoyar al pueblo de Honduras en su
camino hacia la libertad. Las organizaciones de lucha por los DDHH tenemos el compromiso
ético de acompañar la democratización de Honduras y colaborar en el cese de una
de las más feroces muestras del terrorismo de estado. El pueblo hondureño sigue
valientemente en resistencia y necesita todo el apoyo posible. Los crímenes de
lesa humanidad no conocen fronteras. Todos y todas estamos comprometidos.
Aparición con vida de Anibal Barrow-- Denuncia
constante al gobierno genocida de Honduras. También allí debe llegar un Nunca
Más.
25 de Junho de 2013
por P.L.c.A.P.
Asociación Civil- Mat. 37502
DPPJ-GBA- RA
Argentina-Uruguay-Honduras-España
Alberto Mendes- Buenos Aires
Pilar Vendrell- Buenos Aires
Santiago Tricánico- Montevideo
Carlos Roberto Zelaya- Tegucigalpa
Sonia Vaccaro- Madrid
O ocaso da globalização
Título original: EL OCASO DE LA GLOBALIZACIÓN
POR GERMÁN GORRAIZ LOPEZ
El fenómeno de la globalización económica ha
conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén
interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la
convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos por lo que la
crisis económica será global y vinculante. Para llegar a dicha crisis, (cuyos
primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en el próximo
quinquenio), han contribuido los siguientes elementos:
* Sustitución de la doctrina económica de Equilibrio
presupuestario de los Estados por la del Déficit endémico, práctica que por
mimetismo, adoptarán las economías domésticas y las empresas y organismos
públicos y privados contribuyendo a la desaparición de la cultura del ahorro,
endeudamiento crónico y excesiva dependencia de la Financiación Exterior aunado
con la instauración del consumismo compulsivo en los países desarrollados,
favorecido por el bombardeo incesante de la publicidad, el uso irracional de
las tarjetas de plástico, la concesión de créditos instantáneos con sangrantes
intereses y la invasión de una marea de productos manufacturados de calidad
dudosa y precios sin competencia, provenientes de los países emergentes.
* Política suicida de las principales entidades
bancarias mundiales, en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo:
Inmersos en la vorágine expansiva de la economía mundial del último decenio y
en aras de optimizar su cuenta de resultados, actuarán obviando las más elementales
normas de prudencia crediticia, convirtiéndose en meros brockers especulativos
y descuidando las dotaciones a los Fondos de Provisión e Insolvencia.
Unido a la falta de supervisión por parte de las
autoridades monetarias de los índices de solvencia de las entidades bancarias,
originará la crisis de las subprime de EE.UU., seguida de un goteo incesante de
insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una
alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones
financieras.
* Obsesión paranoica de las multinacionales apátridas
o corporaciones transnacionales, por maximizar los beneficios, debido al
apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los
dividendos. Para ello, no han dudado en endeudarse peligrosamente en aras del
gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificando la política de
deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes
de producción, (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de
derechos laborales de los trabajadores), lo que ha provocado un severo impacto
en los sectores del calzado y marroquinería, textil, equipamiento deportivo,
electrodomésticos de baja y media gama e industria auxiliar del automóvil de
los países desarrollados, la consiguiente inanición laboral y el retorno a
tasas de paro desconocidas desde la II Guerra Mundial.
* Brutal incremento del consumo de materias primas y
productos elaborados por parte de los países emergentes, debido a sus
espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el último decenio que
coadyuvado por la intervención de los brockers especulativos, ha conllevado una
espiral de aumentos de precios imposibles de asumir por las economías del
Primer Mundo, (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados
sus altos costes de producción). Como consecuencia de lo anterior, se ha
producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus
exportaciones y aumento de los Déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa, dibujándose
un escenario a cinco años en el que se regresaría al proteccionismo económico,
con la consiguiente contracción del comercio mundial y subsiguiente finiquito a
la globalización económica.
* ¿Hacia la crisis alimentaria mundial?: La carestía
de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, arroz, sorgo
y mijo) y el incremento bestial de dichos productos en los mercados mundiales
que tuvo su punta de iceberg en el 2.007, irá presumiblemente in crescendo a lo
largo de la próxima década hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.021.
Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que
terminará de dibujarse con toda su crudeza al final del decenio) han
contribuido los siguientes elementos:
* Desarrollo económico suicida de los países del
Tercer Mundo con crecimientos desmesurados de macrourbes y megacomplejos
turísticos y la consiguiente reducción de superficie dedicada al cultivo
agrícola aunado con el cambio de patrones de consumo de los países emergentes
(debido al aumento espectacular de la clases medias y su poder adquisitivo), la
debilidad del dólar y el hundimiento de los precios del crudo con el
consiguiente desvío de inversiones especulativas a mercados de materias primas.
A ello se unirá el incremento del uso por los países
del primer mundo de tecnologías depredadoras (biocombustibles) que bajo la
etiqueta BIO de países respetuosos con el Medio Ambiente no dudarán en
fagocitar ingentes cantidades de maíz destinadas en un principio a la alimentación
para la producción de biodiesel, aunado con inusuales sequías e inundaciones en
los principales graneros mundiales. Recordar que el repunte en los precios de
los productos agrícolas en el 2012 se debió a factores coyunturales, como las
malas condiciones climáticas (sequías, falta de humedad y bajas temperaturas)
que se registraron en las principales zonas productoras del mundo en el 2012 .
Así, según prensa.com, la ola de calor y la persistente sequía en estados
graneros de EEUU, tuvo un efecto inmediato en el alza del precio de los
cereales (la soja alcanzó en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT) un nuevo
récord y el maíz se situó en el precio más alto en cuatro años con subidas del
30%).
Con respecto al 2013, según managementsociety.net,
importantes estados-granero de EEUU habrían sufrido fuertes lluvias y nevadas
que han originado el retraso en la siembra de los cultivos y que está ya
ejerciendo presiones al alza en los precios. Así, el Departamento de
Agricultura de EEUU (USDA), anunció que a fecha de 28 de abril, el maíz
sembrado en EEUU alcanzaba tan solo el 5% del total esperado y respecto al
trigo de primavera la extensión sembrada sería de tan sólo un 12%, lo que
además de retrasar las fechas de cosecha podría afectar seriamente a los
rendimientos agrícolas.
Teniendo en cuenta que EEUU maneja los inventarios de
maíz más bajos desde el año agrícola 1995/96, que se trata del principal
exportador mundial de trigo, maíz y soja (porcentajes del 22% , 32% y 37%
respectivamente) y que es previsible el regreso de la especulación de la mano
de los fondos de inversión agrícolas , no sería descartable que los precios de
las commodities agrícolas (trigo, maíz y soja), se disparen hasta niveles
estratosféricos en el segundo semestre del 2013, con los consiguientes efectos
colaterales en incontables países.
Por otra parte, el hundimiento del precio del crudo
durante el Bienio 2.008-2.010 (a pesar de los sucesivos recortes de producción
por parte de la OPEP) debido a la severa contracción de la demanda mundial y a
la huida de los brockers especulativos, ha imposibilitado a los países
productores conseguir precios competitivos (rondando los $90) que permitirían
la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas
explotaciones, por lo que no sería descartable un posible Estrangulamiento de
la producción mundial del crudo en el horizonte del 2018.
Ello originará presumiblemente una psicosis de
desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo (rondando
los $150) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de
transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con la aplicación de
restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para
asegurar su autoabastecimiento terminará por producir el desabastecimiento de
los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles
estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial que afectaría
especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Paraguay,
Egipto, India, China, Bangladesh, Corea del Norte y Sudeste Asiático,
ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar
la población atrapada en la inanición de los 1.000 millones actuales a los
2.000 millones estimados por los analistas.
Junio de 2013.
Fonte: Cronicon.net
terça-feira, 25 de junho de 2013
Veja como o Brasil se prepara para a Copa
O PT e seus aliados não sabem disso? Se não, devem ser punidos e retirados do Estado, pois administram muito mal a coisa pública. (Almoço das Horas).
Remoções forçadas retratam a desigualdade e a
corrupção que deram início a várias manifestações pelo Brasil antes da Copa do
Mundo.
Remoção
forçada é a remoção realizada sem as devidas proteções legais e procedimentos
adequados tais como um processo genuíno de negociação com as comunidades
afetadas para se estudar alternativas à remoção; aviso prévio com antecedência
suficiente; assistência jurídica; devida indenização compensatória e oferta de
moradia alternativa para aqueles que não têm condições de se manterem por si
mesmos.
De
acordo com relatórios, cerca de 170.000 brasileiros correm risco de perder — ou
já perderam — suas casas em virtude da remoção forçada. Tais remoções estão
ligadas a Copa do Mundo de 2014 e as Olimpíadas de 2016. Ao perderem suas
casas, muitas dessas pessoas perdem seus empregos e são separadas de suas
comunidades.
Mesmo com grandes eventos como a Copa do Mundo forçando cidadãos a deixarem suas casas, o fenômeno não se limita somente ao Brasil e eventos esportivos: estima-se que anualmente cerca de 15 milhões de pessoas pelo mundo todo são forçadas a se desligarem de suas residências por conta de projetos que beneficiam apenas pequena parte da população. Comunidades do mundo inteiro se deparam com abusos físicos e morais para cederem seus terrenos. Quando resistem, são forçados a deixar seus lares sem qualquer consulta ou auxílio.
Mesmo com grandes eventos como a Copa do Mundo forçando cidadãos a deixarem suas casas, o fenômeno não se limita somente ao Brasil e eventos esportivos: estima-se que anualmente cerca de 15 milhões de pessoas pelo mundo todo são forçadas a se desligarem de suas residências por conta de projetos que beneficiam apenas pequena parte da população. Comunidades do mundo inteiro se deparam com abusos físicos e morais para cederem seus terrenos. Quando resistem, são forçados a deixar seus lares sem qualquer consulta ou auxílio.
Remoções forçadas são ilegais por leis internacionais.
Texto retirado do Youtube
TERRORISMO
Candelario Reyes García
25 de junio 2013
Aníbal Barrows entre las víctimas de este día.
Honduras, ultratumba en
el cerebro,
golpes de estado,
golpes a las personas,
campaña política de
siembra del espanto
en una violencia
esencial
de un billete podrido
en el corazón.
Sonrisas,
satisfacción,
el poder es el poder
y mueve en sus mínimas
partículas al crimen.
Crisis intacta concebida
y llevada
a las escenas del
infierno
como el mejor apego de
sus demonios.
Estercolero del insecto
de la moral
política oligárquica
¡Calla!
O serás quemado vivo
¡No salgas!
porque serás asaltado
¡Protesta!
y serás asesinado
Humanismo cristiano
sucesor del golpe del 28
de junio
en su torbellino del
frío de la muerte.
Ley con nombre del
dinero
y la profesión de los
sucios que vitorean y reinan
en los pasillos de la
impunidad.
Ditadura criou cadeias para índios com trabalhos forçados e torturas
Por
André Campos
Durante os
anos de chumbo, após o golpe de 1964, a Fundação Nacional do Índio (Funai)
manteve silenciosamente em Minas Gerais dois centros para a detenção de índios
considerados “infratores”. Para lá foram levados mais de cem indivíduos de
dezenas de etnias, oriundos de ao menos 11 estados das cinco regiões do país. O
Reformatório Krenak, em Resplendor (MG), e a Fazenda Guarani, em Carmésia (MG),
eram geridos e vigiados por policiais militares. Sobre eles recaem diversas
denúncias de violações de direitos humanos.
Os “campos
de concentração” étnicos em Minas Gerais representaram uma radicalização de
práticas repressivas que já existiam na época do antigo Serviço de Proteção aos
Índios (SPI) – órgão federal, criado em 1910, substituído pela Funai em 1967.
Em diversas aldeias, os servidores do SPI, muitos deles de origem militar,
implantaram castigos cruéis e cadeias desumanas para prender índios.
Os anos
desde o fim da ditadura pouco contribuíram para tirar da obscuridade a
existência dos presídios indígenas. Um silêncio que incomoda novas lideranças
como Douglas Krenak, 30 anos, ex-coordenador do Conselho dos Povos Indígenas de
Minas Gerais (Copimg). “Em 2009, recebi um convite para participar das
comemorações, em Belo Horizonte (MG), dos 30 anos da Anistia no Brasil. Havia
toda uma discussão sobre a indenização dos que sofreram com a ditadura, mas a
questão indígena não foi nem sequer lembrada”, reclama.
Douglas é
mais um entre os que têm histórias familiares de violência física e cultural
sofridas nesse período. “Meu avô foi preso no reformatório Krenak”, conta.
“Chegou a ser arrastado com o cavalo de um militar, amarrado pelos pés”.
Para a
pedagoga Geralda Soares, ex-integrante do Conselho Indigenista Missionário em
Minas Gerais (Cimi/MG), é fundamental reparar a dívida com os indígenas vítimas
de violências no período – que, acredita ela, não difere daquela reconhecida
como direito de outros grupos que sofreram nos porões da ditadura. “Muitos
desses índios, na minha concepção, são presos políticos. Na verdade, eles
estavam em uma luta justa, lutando pela terra”, defende. Não existe, no Brasil,
nenhum indivíduo ou comunidade indígena indenizado pelos crimes cometidos pelo
Estado nessas áreas de confinamento.
“Se cabe
para os outros, porque não cabe para os índios?”, questiona Maria Hilda
Baqueiro Paraíso, professora associada da Universidade Federal da Bahia (UFBA).
Ela lembra que há relatos de pessoas desaparecidas após ingressarem em tais
locais, cujos familiares vivem até hoje sem qualquer tipo de resposta do Estado
ou política de reparação.
A Comissão
Nacional da Verdade (CNV), instalada pelo governo federal em maio de 2012,
definiu os crimes contra camponeses e indígenas como um dos seus 13 eixos de
trabalho. O balanço de um ano de atividades da CNV, divulgado recentemente,
informa que a existência de prisões destinadas a índios é um dos seus objetos
de pesquisa. A Agência Pública entrou em contato para saber mais detalhes sobre
as apurações que estão sendo realizadas, mas a Comissão não se pronunciou.
Espancamentos e trabalhos forçados no “centro de
reeducação” Krenak
Em 1965, o
combalido Serviço de Proteção aos Índios (SPI), afundado em denúncias de
inoperância e corrupção, começou a negociar um convênio com o governo de Minas
Gerais, através do qual o Executivo estadual assumiria a incumbência de
garantir a ordem e a assistência às aldeias locais. O acordo foi ratificado
posteriormente pela Fundação Nacional do Índio (Funai), em 1967. Assim nasceu
Reformatório Agrícola Indígena Krenak, um “centro de recuperação” de índios
mantido pela ditadura militar no município de Resplendor (MG).
Sem
alarde, o reformatório – por vezes também chamado de Centro de Reeducação
Indígena Krenak – começou a funcionar em 1969 em uma área rural dentro do Posto
Indígena Guido Marlière. As atividades locais eram comandadas por oficiais da
Polícia Militar mineira, que, após o estabelecimento do convênio, assumiram
postos-chave na administração local da Funai.
Nos anos
seguintes, foram enviados para lá mais de cem índios, pertencentes a dezenas de
comunidades. Um mosaico de etnias que incluía desde habitantes do extremo norte
do país, como os índios ashaninka e urubu-kaapor, a povos típicos do sul e do
sudeste, como os guaranis e os kaingangs.
Até hoje,
muito pouco se divulgou sobre o que de fato acontecia no local. “O reformatório
não teve sua criação publicada em jornais ou veiculada em uma portaria”,
escreve o pesquisador José Gabriel Silveira Corrêa, autor de um dos poucos
estudos sobre a instituição. “Seu funcionamento e a própria ‘recuperação’ lá
executada passavam pela manutenção do sigilo”.
Em 1972, o
então senador pela Aliança Renovadora Nacional (Arena) – partido de sustentação
da ditadura – Osires Teixeira, se pronunciou sobre o tema na tribuna do Senado,
em uma poucas manifestações conhecidas de agentes do Estado sobre o
reformatório. Afirmou que os índios levados ao Krenak retornavam às suas
comunidades com uma nova profissão, mais conhecimentos e saúde e em melhores
condições de contribuir com o seu cacique. “O Brasil tem sido vítima de
ignóbeis explorações de sua política indigenista por órgão da imprensa no
exterior, quando, na verdade, todos sabemos que o Brasil foi o único país do
continente que, para a conquista de sua civilização, jamais dizimou tribos
indígenas”, afirmou Teixeira.
Relatos
atuais de ex-presos e familiares, no entanto, revelam uma realidade muito
diferente daquela descrita pelo senador da Arena.
Trabalho escravo
A sede do
reformatório possuía duas edificações. Numa delas ficava a administração, o
almoxarifado e o alojamento dos guardas. Já a outra era o reformatório
propriamente dito. Dispunha de cozinha e refeitório, além de duas celas individuais,
dois confinamentos coletivos e dois cubículos para detenção – estes últimos
destinados a encarcerar quem cometesse faltas graves no dia a dia correcional.
Pela
manhã, após o desjejum, os “confinados” – jargão utilizado para designar os
índios – eram levados para trabalhos rurais, que prosseguiam também depois do
almoço. No fim do dia, numa rotina tipicamente prisional, eram postos para
dormir após o banho e o jantar coletivo.
“Íamos até
um brejo, com água até o joelho, plantar arroz”, revela Diógenes Ferreira dos
Santos, índio pataxó levado ao Krenak em 1969. “Botavam a gente para arrancar
mato, no meio das cobras, e os guardas ficavam em roda vigiando, todos
armados”, complementa João Batista de Oliveira, conhecido como João Bugre, da
etnia krenak. A região onde foi instalado o reformatório era habitada pelos
índios krenaks, e muitos de seus representantes também foram presos.
A
reportagem da Agência Pública teve acesso a diversos documentos produzidos
pelos policiais que comandavam as atividades do reformatório – ofícios,
telegramas e fichas individuais que acompanhavam, mês a mês, o comportamento
dos presos. Uma dessas fichas, de um índio da etnia karajá, descrito como lerdo
e preguiçoso, deixa claro a obrigatoriedade dos trabalhos braçais. “É um
elemento fraco, parecendo até mesmo ser um retardado. Se pudesse, não faria
nenhum serviço.”
Outras
formas de tratamento degradante, como, por exemplo, escassez no fornecimento de
comida, calçados e vestimentas, também estão explicitadas nesses ofícios. “À
tarde eles chegam do serviço, tomam banho e vestem a mesma roupa molhada de
suor”, escreve o cabo da PM Antônio Vicente, então chefe do Posto Indígena
Guido Marlière, em telegrama de 1971, pedindo providências a seus superiores.
Em 1972,
outro comunicado informa que se esgotaram todos os alimentos locais. “Os índios
confinados estão se alimentando de pura mandioca e inhame. Considerando-se a
precariedade da alimentação, serão suspensos os trabalhos braçais.”
Crime e castigo
Homicídios,
roubos e o consumo de álcool nas áreas tribais – na época fortemente
repreendido pela Funai – são alguns dos motivos alegados para a transferência
de índios ao Krenak. Além disso, os documentos do órgão também citam brigas
internas, uso de drogas, prostituição, conflitos com os chefes de posto,
indivíduos penalizados pelo “vício de pederastia” e atos descritos, não raro de
forma bastante vaga, como vadiagem.
Segundo os
registros oficiais, alguns índios permaneceram por mais de três anos e havia
indivíduos sobre os quais desconhecia-se até o suposto delito. “Não sabemos a
causa real que motivou o seu encaminhamento, uma vez que não recebemos o
relatório de origem”, escreve o cabo Vicente, ao escritório central da
Ajudância Minas-Bahia da Funai, a respeito de um xavante, considerado de bom
comportamento, que lá estava há mais de cinco meses.
“Uma das
histórias contadas é a de dois índios urubu-kaápor que, no Krenak, apanharam
muito para que confessassem o crime que os levou até lá”, explica Geralda
Chaves Soares, que trabalhou do Conselho Indigenista Missionário (Cimi) em
Minas Gerais, e atua como pesquisadora da história indígena no estado. “O
problema é que eles nem sequer falavam português”.
Surras com
chicotes e o confinamento em solitária eram outros castigos aplicados, segundo
os relatos colhidos pela pesquisadora.
Se
comunicar em língua indígena, diz o ex-preso João Bugre, era terminantemente
proibido. “Você era repreendido, pois os guardas achavam que a gente estava
falando deles”, lembra. Situação ainda mais difícil para aqueles que não sabiam
português. “Tinha que aprender na marra. Ou falava, ou apanhava”.
Bugre foi
preso em 1970. O registro sobre o caso, descrito nos documentos da Funai,
afirma que ele transportou cachaça para dentro da aldeia e se embriagou com
outros índios. “João Bugre está insuportável pelas desobediências que vem
cometendo. Já faz juz a um confinamento e está detido em alojamento separado”,
relata o documento.
“Muitos,
como eu, não tinham feito nada. Tomei uma pinga. Será que uma pinga pode deixar
alguém preso quase um ano?”, questiona ele. Bugre afirma ter ficado preso no
reformatório por cerca de nove meses.
Além do
consumo de bebida, também sair da área do posto indígena era considera uma
falta grave. “Meu avô chegou a ser arrastado com o cavalo de um militar,
amarrado pelos pés, porque tinha saído da aldeia”, revela Douglas Krenak. “Eu,
uma vez, fiquei 17 dias preso porque atravessei o rio sem ordem, e fui jogar
uma sinuquinha na cidade”, rememora José Alfredo de Oliveira, também índio
Krenak.
São
exemplos do comportamento comumente classificado como “vadiagem” pelos
representantes do órgão indigenista na época. Até mesmo atividades tradicionais
de caça e pesca fora dos postos indígenas – não raro pequenos e impróprios para
prover a alimentação básica – podiam, segundo relatos, levar índios a
temporadas correcionais.
Via de
regra, os presos lá chegavam a pedido dos administradores regionais das áreas
indígenas. Mas, em alguns casos, por ordem direta de altos escalões em
Brasília. É o caso de um índio canela encaminhado à instituição em julho de
1969. “Além do tradicional comportamento inquieto da etnia – andarilhos contumazes
–, o referido é dado ao vício da embriaguez, quando se torna agressivo e por
vezes perigoso. Como representa um péssimo exemplo para a sua comunidade,
achamos por bem confiá-lo a um período de recuperação na Colônia de Krenak”,
atesta ofício emitido pelo diretor do Departamento de Assistência da Funai,
Lourival Lucena.
Conflitos de terra
O
depoimento do pataxó Diógenes Ferreira dos Santos sugere um outro motivo para a
prisão de indígenas no reformatório Krenak.
Em meados
da década de 1960, ele era apenas uma criança no dia em que, conforme conta,
viu dois policiais chegando à Reserva Indígena Caramuru – um vasto território
de Mata Atlântica, no sul da Bahia, tradicionalmente ocupado pelos pataxós.
Vieram acionados por um fazendeiro, que reclamava ser o dono daquele local.
“Tinha uma árvore ali em frente (onde Diógenes vivia com seus pais), e eles
cravejaram de bala. Depois mandaram tirar tudo o que tinha dentro da nossa
casa, e meteram fogo nela”, diz.
Sua família
migrou então para uma área próxima, onde viveram “de favor” por cinco anos,
instalando benfeitorias para um fazendeiro. Até o dia em que o pretenso
proprietário vendeu o local, deixando-os novamente desalojados.
“Já que
não tínhamos apoio de ninguém, decidimos voltar ao Caramuru”, conta Diógenes.
Expulsaram o novo ocupante local, mas 15 dias depois novamente apareceram
policiais, dessa vez incumbidos de levar, Diógenes e seu pai, até a cidade mais
próxima. “Disseram que o Capitão Pinheiro (Manoel dos Santos Pinheiro, chefe da
Ajudância Minas Bahia da Funai) estava nos esperando”, lembra. “Ficamos então
seis dias presos na delegacia de Pau Brasil (BA), até que veio a ordem de nos
levarem para o Krenak”.
Nessa
época, Diógenes era adolescente. Por ironia do destino, ainda viveu para ver a
Funai lhe dar razão em seu pleito. Em 1982, o órgão entrou com uma ação pedindo
a declaração de nulidade de todas as propriedades de não índios instaladas
dentro da Reserva Indígena Caramuru. Após anos de disputa judicial, o Supremo
Tribunal Federal (STF) decidiu, em maio de 2012, a favor dos índios.
Mesmo
assim, Diógenes ainda sofre com esse passado. “Eu não gosto nem de falar,
porque me dá ódio. É difícil estar preso por um erro. Trabalhando para
sobreviver, ir pra cadeia?”, questiona.
Desaparecidos
Algumas
mulheres krenaks, que chegaram a ser recrutadas pelos policiais da Funai para
trabalhar no reformatório, também são testemunhas das violências desse período.
“Quem fugia da cadeia sofria na mão deles”, afirma Maria Sônia Krenak, que foi
cozinheira no local.
Além dos
espancamentos, há relatos sobre perseguições acompanhadas de tiros, e de presos
que nunca mais foram vistos. “Saiu um bocado ali que não voltou mais”, revela.
Um dos
desaparecidos é Dedé Baenã, ex-habitante de terras no sul da Bahia, cujo sumiço
é confirmado pelo depoimento de índios e não-índios. Ofícios da Funai afirmam
que, em agosto de 1969, ele foi levado ao Krenak a pedido de um funcionário do
órgão. O documento o qualifica como um “índio problema”, violento quando
embriagado e dono de vasto histórico de agressões a “civilizados”.
Maria
Hilda Baqueiro Paraíso, professora associada da Universidade Federal da Bahia
(UFBA), realiza pesquisas há décadas junto a comunidades indígenas da região. E
revela uma versão diferente para a prisão de Dedé Baenã. “Foi numa ocasião em
que o Capitão Pinheiro esteve na Bahia anunciando a suspensão da assistência
aos índios locais. Dedé se revoltou e fez um discurso contra a administração do
órgão. Saiu de lá já preso”, conta.
Após
ingressar no reformatório, ele nunca mais foi visto. “Diz-se que ele teria sido
executado por um militar que fazia a segurança dos índios presos na área
Krenak”, comenta um indígena que vive na região onde Dedé nasceu.
Fonte: Br.Notícias
Brasil: caminhos sem horizontes?
Título original: Brasil, ¿caminos sin horizontes?
Enrique Ubieta Gómez
Brasil arde, dicen con fruición los noticieros
burgueses. Nada más conveniente para el imperialismo estadounidense, para la
derecha continental y para la brasileña. Pero es peligroso e inoperante que nos
quedemos varados en esa certeza, absolutamente cierta, que nada explica. A
diferencia de lo sucedido en Chile, donde los carabineros salen a reprimir a
los estudiantes, en Brasil la presidenta les ha dado el derecho, y la razón.
Hay algo perverso en el regodeo mediático con que se asume la noticia. Pero el origen
de esas protestas, paradójicamente, es el modelo capitalista. O la
invisibilidad, la indefinición de un horizonte alternativo.
Los ideólogos de la derecha están detrás de la
barrera, pero su función no es explicar, sino abrir zanjas para, donde aparezca,
desviar el torrente humano de vuelta a casa. A la casa del modelo en crisis. Se
habla de la crisis mundial de los partidos políticos históricos, entre los que
aparece el comunista, a pesar de que su existencia en el sistema que ahora se
hunde es casi fantasmal –en parte, el precio de su derrota en el siglo XX, y de
su pérdida de caminos y sus incongruencias vergonzantes en el XXI–, y la
socialdemocracia, que dejó de ser la “alternativa” sistémica que se oponía al
comunismo, para ser la variante populista del neoliberalismo; y no de la crisis
del multipartidismo burgués, de una democracia “representativa” que no
representa más que a un selecto grupo de privilegiados.
Claro que hay muchos indignados en el mundo. La
preocupación de la derecha se presenta como una constatación: “los indignados
no buscan un orden social superior”, “no quieren destruir el orden injusto”,
“no enarbolan una doctrina, o una guía para el pensamiento o un método para la
acción”, “no se afilian a una ideología”. Simplemente están hartos, y no creen.
Así describe Fernando Mires, ideólogo de la derecha, el best seller de Sthefane
Hessel con que el mercado, una vez más, proveyó a quienes luchaban contra sus
dictados. Y sí, en parte tiene razón: desde hace algunos años han salido todos a
la calle, muchos por primera vez, gente descreída y harta, que no comparte los
problemas, sino la ira. Pero la constatación es un exorcismo. La derecha
necesita exorcizar la predecible radicalización del movimiento. Y los
intelectuales progres, tan abundantes, se atacan de los nervios cuando el
sistema anuncia el instante fundacional de algo nuevo. ¿Será que no son lo
suficientemente inteligentes o profundos para verlo?, ¿cómo afrontarían la
vergüenza de haber vivido la época del gran nacimiento sin percibirlo? Creen
que ser de izquierda es una opción teórica y no una toma de posición ética, a
favor de la justicia. Desde Chile, el país de origen de Mires, que vive en
Alemania, la joven Camila Vallejo, una de las líderes más reconocidas de las
protestas estudiantiles, toma distancia de la interpretación burguesa de “los
indignados”. Porque sí, en América Latina, la izquierda –no la de gabinete–, ha
abierto caminos. El modelo multipartidista burgués –que en su cabal
funcionamiento no deja la menor brecha para el triunfo de una opción
anti-modelo–, quebró en países como Venezuela o Bolivia, en el instante en que
aparecían líderes carismáticos y, algo raro, consecuentes. Líderes populares,
como Chávez o Evo. Los proyectos burgueses nacionales de Argentina y de Brasil
se reconstruyeron frente a la hegemonía imperialista, y desacatan las órdenes
que emanan de la primera línea del Poder real.
La situación llega al absurdo. La crisis económica del
capitalismo usufructúa su propia crisis cultural, ante la ausencia o la
indefinición de un proyecto cultural alternativo. Allí donde le conviene, el
imperialismo atiza las contradicciones que él mismo engendra. La cultura del
tener, la del capitalismo, se hunde, pero los ciudadanos reclaman “el tener”
prometido. El mundo simbólico del capitalismo se resquebraja y los indignados,
supuestamente, reclaman que esos símbolos dejen de ser una ficción, quieren su
cuota prometida de capital, quieren un capitalismo en el que las palabras y los
hechos coincidan: que la democracia representativa sea realmente
representativa, que la libertad de información y de palabra sean realmente
plenas y compartidas por todos, que todos puedan ser ricos, y viajar y tener.
Si no existe un modelo alternativo, el pobre que ahora tiene algo, querrá tener
más, y el que ya tiene más, ser rico. Si la cultura sigue siendo la misma, si
los problemas sociales se atenúan desde el asistencialismo burgués, y los
medios convierten en héroes a los mega ricos, a los que tienen, y no a los que
son, a los que más consumen y no a los que aportan más, entonces el horizonte
personal de cada ciudadano será tener más.
Todos los analistas burgueses repiten una y otra vez que los actuales
movimientos sociales nada tienen que ver con los del 68 del pasado siglo, es un
exorcismo rutinario: “¿Quieren lo imposible? No. Al revés de los movimientos
del 68, que querían cambiar el mundo, los brasileños insatisfechos con lo ya
alcanzado quieren que los servicios públicos sean como los del primer mundo.
Quieren un Brasil mejor. Nada más”. Esto lo dice un periodista español en El
País, pero ¿de qué primer mundo habla?, ¿los brasileños querrán ser como los
españoles, que ahora emigran hacia América Latina? Ese mismo autor, entre
muchos “ellos quieren” acertados, desliza un extraño querer: “quieren una
universidad no politizada, ideologizada o burocrática. La quieren moderna,
viva, que les prepare para el trabajo futuro”. Tampoco yo la quiero
burocratizada, pero ¿desideologizada?
El problema es que casi todas las demandas de los
brasileños son justas. Lo sabe Dilma, lo sabe Lula, lo sabe el PT. El problema
mayor es que las consignas del imaginario simbólico capitalista, desde hace
mucho tiempo –siglos incluso–, son irrealizables dentro de ese sistema. Son tan
irrealizables como la vieja equivalencia del dólar y el oro. Desideologizar las
protestas y reciclarlas dentro del sistema, es la primera alternativa de la
derecha; porque la izquierda, ciertamente, va en apariencia por lo poco: la
imprescindible gobernabilidad para la disminución de la pobreza, el
enfrentamiento directo al imperialismo estadounidense y la construcción de la
unidad latinoamericana en un bloque de economías complementarias, lo que no es
poco, porque es el principio del todo. Envalentonado con la muerte de Chávez y
la colaboración de las fuerzas de derecha en cada país (y a veces, también, con
la colaboración de la extrema izquierda), el imperialismo proyecta la
desestabilización del bloque de las izquierdas y los nacionalismos en su
traspatio. A pesar de ello, o por ello, es urgente que metamos la cabeza bajo
el agua, y buceemos en nuestros anhelos más profundos. Si no hay una propuesta
cultural alternativa, si no superamos las buenas intenciones del
asistencialismo y del desarrollismo burgués, la gente volverá a la calle. Volver
a ideologizar las protestas y conducirlas hacia la victoria del fascismo, es la
segunda alternativa por la que optaría el imperialismo. La izquierda
latinoamericana ha abierto caminos en un mundo donde casi nadie los encuentra. Ahora
será imprescindible abrir horizontes.
Fonte: LA
ISLA DESCONOCIDA
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