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quinta-feira, 27 de junho de 2013

Fenômeno e essência

Como cada um vê o fenômeno e a essência: uns veem (ou são induzidos a verem) a arena futebolística, independentemente do custo social - mais: ético, moral, político e econômico - que se exigiu; outros veem o entorno como o centro, a essencialidade que o fenômeno (a arena) traz também em si, mas que não se explicita sem que façamos uma reflexão mais profunda. Karel Kosik (A dialética do concreto).

quarta-feira, 26 de junho de 2013

A CIA move a Al Qaeda

Título original: La Mujer Clasificada: La CIA mueve a Al Qaeda

Sibel Edmonds, que trabajó para el FBI sabe que el gobierno de EE.UU. apoya a Al Qaeda y es cómplice con el crimen organizado. En su reciente libro "La Mujer Clasificada" (Classified Woman), Sibel Edmonds revela los estrechos lazos de al-Qaeda con el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado. Sibel Edmonds involucra a altos funcionarios y cargos  del gobierno de Estados Unidos con la corrupción y la colaboración con Al Qaeda, en el tráfico ilegal de armas y el tráfico de drogas.

Sibel Edmonds dice que el actual jefe de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, mantuvo reuniones periódicas con militares y la inteligencia de EE.UU. entre 1997 y 2001. Estas reuniones fueron en la embajada de EE.UU. en Bakú (Azerbaiyán) y formaban parte de una operación conocida como 'Gladio B'.

La operación Gladio original de la CIA  fue una red clandestina secreta que operaba en Europa y en la que participaron activos de la CIA para llevar a cabo actos de terrorismo, incluido el atentado en Bolonia de 1980, y cuyo objetivo era mantener a los políticos mafiosos conectados al poder.

Osama bin Laden fue utilizado por la CIA para ayudar a romper Yugoslavia, y para debilitar a Rusia. Sibel Edmonds dice que los aviones de la OTAN proporcionaban transporte a Al-Zawahiri, Bin Laden y a muyahidines. Ella dice que Al-Zawahiri y sus amigos fueron llevados a diferentes partes de Asia Central y a los Balcanes para participar en operaciones de desestabilización respaldadas por el Pentágono. El ministro británico de Asuntos Exteriores Robin Cook, fue supuestamente asesinado porque reveló que Al Qaeda trabajaba para la CIA.

Del primer ministro turco, Sibel Edmonds dice que es un cripto-Judio. Edmonds describe una organización al estilo de la mafia en Israel, que trabajó junto a los turcos en la venta ilegal de armas y tecnología militar. Israel y Turquía han operado mediante una serie de empresas tapadera, con el apoyo de funcionarios estadounidenses. Estas empresas venden secretos militares al mejor postor. Uno de los compradores fue el servicio secreto de Pakistán encabezado por el general Mahmoud Ahmad, de 1999 a 2001.

Según Sibel Edmonds, la corrupción ayudó a garantizar el silencio del Congreso estadounidense. Ella dice que "representantes republicanos y demócratas en las Cámaras del Congreso y del Senado aceptaron sobornos de agentes extranjeros."

Sibel Edmonds dice que el uso del Pentágono de Al Qaeda es una "extensión" de la operación 'Gladio' que operaba en la década de 1970 en Italia, parte de un sector de la  OTAN en Europa que se inició ya en la década de 1940. Un funcionario de investigación parlamentaria italiana confirmó que el MI6 y la CIA crearon una red secreta clandestina de paramilitares, compuesta por fascistas y nazis. Los terroristas de la CIA y la OTAN llevaron a cabo ataques terroristas en Europa Occidental como parte de la "estrategia de la tensión '. Vincenzo Vinciguerra, un activista italiano de Gladio,  dijo: "Había que atacar a la población civil, las personas, mujeres, niños, gente inocente, personajes retirados de la política. "La razón era muy simple. Obligar a estas personas ... a exigir del Estado más seguridad ".

Gladio es un hecho histórico. Los atentados de Boston forman parte de la "estrategia de la tensión", con los musulmanes que trabajan para la CIA; al parecer dice Sibel Edmonds, la misma estrategia de terror está siendo utilizada por el Pentágono, con los musulmanes: esto es Gladio B.

Según Sibel Edmonds: "En 1997, la OTAN pidió a Hosni Mubarak a la salida de la cárcel de militantes islamistas afiliados a Ayman al-Zawahiri. "Ellos fueron trasladados por EE.UU. a Turquía para su formación en operaciones por el Pentágono". En 1998, la OTAN consiguió que el hermano de Al Zawahiri, Muhammed, dirigiera una unidad de élite del Ejército de Liberación de Kosovo, que ha estado involucrado en el comercio de drogas.

La "Estrategia de tensión" utiliza falsos musulmanes. Según Sibel Edmonds, los principales participantes de la CIA / Gladio B han sido el Reino Unido, Turquía, Azerbaiyán y Bélgica. Sibel Edmonds dice que la CIA puede estar usando al Qaeda para ayudarla a apoderarse de los recursos energéticos y las reservas de minerales, y en la venta de armas ilegales y el tráfico de drogas.

Sibel Edmonds dice: "sé que es un hecho que aviones de la OTAN cargados de heroína son enviados habitualmente a Bélgica (sede de la OTAN), que luego se distribuye por Europa y el Reino Unido.  "También se envían a los centros de distribución de heroína de Chicago y Nueva Jersey. "Operaciones de contrainteligencia del FBI y la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas) habían adquirido evidencias de este tráfico de drogas en la vigilancia de una amplia gama de objetivos, incluidos funcionarios de alto nivel en el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado ..."

Sibel Edmonds es editora del Boiling Frogs Post y fundadora-directora de la Coalición Nacional de Denunciantes de Seguridad. Trabajó como especialista para el FBI del que informó de graves hechos de violaciones de seguridad y encubrimiento, y por eso fue represaliada y finalmente despedida. Los procedimientos judiciales fueron clasificados como secretos de Estado y el Congreso de EE.UU. fue impedido a su acceso, incluso retroactivamente, por orden del Departamento de Justicia. Edmonds tiene una maestría en Políticas Públicas por la George Mason University y una licenciatura en Justicia Criminal y Psicología por la Universidad de George Washington.

Atílio Boron: Brasil, um novo ciclo de lutas populares

Título original: ATILIO BORON / Brasil, un nuevo ciclo de luchas populares

Publicado el 6/23/13

ATILIO A. BORON – Las grandes manifestaciones populares de protesta en Brasil demolieron en la práctica una premisa cultivada por la derecha, y asumida también por diversas formaciones de izquierda -comenzando por el PT y siguiendo por sus aliados: si se garantizaba “pan y circo” el pueblo –desorganizado, despolitizado, decepcionado por diez años de gobierno petista- aceptaría mansamente que la alianza entre las viejas y las nuevas oligarquías prosiguieran gobernando sin mayores sobresaltos.

La continuidad y eficacia del programa “Bolsa Familia” aseguraba el pan, y la Copa del Mundo y su preludio, la Copa Confederación, y luego los Juegos Olímpicos, aportarían el circo necesario para consolidar la pasividad política de los brasileños. Esta visión, no sólo equivocada sino  profundamente reaccionaria (y casi siempre racista) quedó hecha añicos en estos días, lo que revela la corta memoria histórica y el peligroso autismo de la clase dominante y sus representantes políticos a quienes se les olvidó que el pueblo brasileño supo ser protagonista de grandes jornadas de lucha y que sus períodos de quietismo y pasividad alternaron con episodios de súbita movilización que rebasaron los estrechos marcos oligárquicos de un estado apenas superficialmente democrático. Basta recordar las multitudinarias movilizaciones populares que impusieron la elección directa del presidente a comienzos de los años ochentas; las que precipitaron la renuncia de Fernando Collor de Melo en 1992 y la ola ascendente de luchas populares que hicieron posible el triunfo de Lula en el 2002.
El quietismo posterior, fomentado por un gobierno que optó por gobernar con y para los ricos y poderosos, creo la errónea impresión de que la expansión del consumo de un amplio estrato del universo popular era suficiente para garantizar indefinidamente el consenso social. Una pésima sociología se combinó con la traidora arrogancia de una tecnocracia estatal que al embotar la memoria hizo que los acontecimientos de esta semana fueran tan sorpresivos como un rayo en un día de cielos despejados.La sorpresa enmudeció a una dirigencia política de discurso fácil y efectista, que no podía comprender -y mucho menos contener- el tsunami político que irrumpía nada menos que en medio de los fastos futboleros de la Copa Confederación. Fue notable la lentitud de la respuesta gubernamental, desde las intendencias municipales hasta los gobiernos estaduales y el propio gobierno federal.

            Opinólogos y analistas adscriptos al gobierno insisten ahora en colocar bajo la lupa estas manifestaciones, señalando su carácter caótico, su falta de liderazgo, la ausencia de un proyecto político de recambio. Sería mejor que en lugar de exaltar las virtudes de un fantasioso “posneoliberalismo” de Brasilia y de pensar que lo ocurrido tiene que ver con la falta de políticas gubernamentales hacia un nuevo actor social, la juventud,  dirigieran su mirada hacia los déficits de la gestión gubernativa del PT y sus aliados en un amplio abanico de temas cruciales para el bienestar de la ciudadanía. Plantear que las protestas fueron causadas por el aumento de 20 centavos de real en el transporte público de Sao Paulo es lo mismo que, salvando las distancias, afirmar que la Revolución Francesa se produjo porque, como es sabido, algunas panaderías de la zona de la Bastilla habían aumentado en unos pocos centavos el precio del pan. Confunden estos propagandistas el detonante de la rebelión popular con las causas profundas que la provocan, que dicen relación con la enorme deuda social de la democracia brasileña, apenas atenuada en los últimos años del gobierno Lula. El disparador, el aumento en el precio del boleto del transporte urbano, tuvo eficacia porque según algunos cálculos para un trabajador que gana apenas el salario mínimo en Sao Paulo el costo diario de la transportación para concurrir a su trabajo equivale a poco más de la cuarta parte de sus ingresos. Pero esto  sólo pudo desencadenar la oleada de protestas porque se combinaba con la pésima situación de los servicios de salud pública; el sesgo clasista y racista del acceso a la educación;  la corrupción gubernamental (un indicador: la presidenta Dilma Rousseff ha echado a varios ministros por esta causa), la ferocidad represiva impropia de un estado que se reclama como democrático y la arrogancia tecnocrática de los gobernantes, en todos sus niveles, ante las demandas populares que son desoídas sistemáticamente: caso de la reforma de la previsión social, o de la paralizada Reforma Agraria o los reclamos de los pueblos originarios ante la construcciones de grandes represas en la Amazonía. Con estas asignaturas pendientes, hablar de “posneoliberalismo” revela, en el mejor de los casos, indolencia del espíritu crítico; en el peor, una deplorable sumisión incondicional al discurso oficial.
     A la explosiva combinación señalada más arriba hay que sumar el creciente abismo que separa al común de la ciudadanía de la partidocracia gobernante, incesante tejedora de toda suerte de inescrupulosas alianzas y transformismos, que burlan la voluntad del electorado sacrificando identidades partidarias y adscripciones ideológicas. No por casualidad todas las manifestaciones expresaban su repudio a los partidos políticos. Un indicador del costo fenomenal de esa partidocracia –que resta recursos al erario público que podrían destinarse a la inversión social- está dado por lo que en Brasil se denomina el Fondo Partidario, que financia el mantenimiento de una maquinaria meramente electoralista y que nada tiene que ver con ese “príncipe colectivo”, sintetizador de la voluntad nacional-popular del que hablara Antonio Gramsci. Un solo dato será suficiente: a pesar de que la población exige infructuosamente mayores presupuestos para mejorar los servicios básicos que hacen a la calidad de la democracia, el mencionado fondo pasó de distribuir 729.000 reales en 1994 a la friolera de 350.000.000 de reales en el 2012, y está por acrecentarse aún más en el curso de este año. Esa enorme cifra habla con elocuencia del hiato que separa representantes de representados: ni  los salarios reales ni la inversión social en salud, educación, vivienda y transporte  tuvieron la prodigiosa progresión experimentada por una casta  política completamente apartada de su pueblo y que no vive para la política sino que vive, y muy bien, de la política, a costa de su propio pueblo.
            ¿Eso es todo? No, hay algo más que provocó la furia ciudadana. El  exorbitante costo en que incurrió Brasilia a cuenta de una absurda  “política de prestigio” encaminada a convertir al Brasil en un “jugador global” en la política internacional. La Copa del Mundo de la FIFA y los Juegos Olímpicos exigirán enormes desembolsos que podrían haber sido utilizados más provechosamente en solucionar añejos problemas que afectan a las clases populares. Hubiera sido bueno que se recordara que México no sólo organizó una sino dos Copas del Mundo en 1970 y 1986, y los Juegos Olímpicos de 1968. Ninguno de estos grandes fastos convirtió a México en un jugador global de la política mundial: pero aún, sirvieron para ocultar los problemas reales que irrumpirían con fuerza en la década de los noventas y que perduran hasta el día de hoy. Según la ley aprobada por el congreso brasileño la Copa del Mundo dispone de un presupuesto inicial de 13.600 millones de dólares, que seguramente aumentará a medida que se acerque la inauguración del evento, y se estima que los Juegos Olímpicos demandarán una cifra aún  mayor. Conviene aquí recordar una sentencia de Adam Smith, cuando decía que “lo que es imprudencia y locura en el manejo de las finanzas familiares no puede ser responsabilidad y sensatez en el manejo de las finanzas del reino.” Quien en su hogar no dispone de ingresos suficientes que garanticen la salud, la educación y una adecuada vivienda para su familia no puede ser elogiado cuando gasta lo que no tiene en una costosísima fiesta.
La dimensión de este despropósito queda graficado, como observa con perspicacia el sociólogo y economista brasileño Carlos Eduardo Martins, cuando compara el costo del programa “Bolsa Familia”, 20.000 millones de reales, con el que devoran los intereses de la deuda pública: 240.000 millones de reales. Es decir, que en un año los tiburones financieros de Brasil y del exterior, niños mimados del gobierno, reciben como compensación a sus tramposos préstamos el equivalente doce planes “Bolsa Familia” por año. Según un estudio de la Auditoría Ciudadana de la Deuda, en el año 2012 el desembolso por concepto de intereses y amortizaciones de la deuda pública insumió el 47.19 por ciento del presupuesto nacional; por contraposición, se le dedicó a la salud pública el 3.98 por ciento, a la educación el 3.18 por ciento y a l transporte el 1.21 por ciento. Con esto no se quiere disminuir la importancia del programa “Bolsa Familia” sino de resaltar la escandalosa gravitación de  la sangría originada por una deuda pública-ilegítima hasta la médula- que ha hecho de los banqueros y especuladores financieros los principales beneficiarios de la democracia brasileña o, más precisamente, de la plutocracia reinante en el Brasil.
Por eso tiene razón Martins cuando observa que la dimensión de la crisis exige algo más que reuniones de gabinete y conversaciones con algunos líderes de los movimientos sociales organizados. Propone, en cambio, la realización de un plebiscito para una reforma constitucional que recorte los poderes de la partidocracia y empodere de verdad a la ciudadanía; o para derogar la ley de auto-amnistía de la dictadura; o para realizar una auditoría integral sobre la turbia génesis de la escandalosa deuda pública (como hizo Rafael Correa en el Ecuador). Agrega también que no basta con decir que el 100 por ciento de los royalties que origine la explotación del enorme yacimiento petrolero del Pre-Sal serán dedicados, como lo declaró Rousseff, a la educación, en la medida en que no se diga cuál será la proporción que el estado captará de las empresas petroleras. En Venezuela y Ecuador el estado retiene por concepto de royalties entre el 80 y el 85 por ciento de lo producido en boca de pozo. ¿Y en Brasil quién fijará ese porcentaje? ¿El mercado? ¿Por qué no establecerlo mediante una democrática consulta popular?
            Como puede colegirse de todo lo anterior, es imposible reducir la causa de la protesta popular en Brasil a una eclosión juvenil. Es prematuro  prever cual será el futuro de estas manifestaciones, pero de algo estamos seguros. El “¡Que se vayan todos!” de la Argentina del 2001-2002 no pudo constituirse como una alternativa de poder, pero por lo menos señaló los límites que ningún gobierno podría volver a traspasar so pena de ser derrocado por una nueva insurgencia popular.  Más aún, las grandes movilizaciones populares en Bolivia y Ecuador demostraron que sus flaquezas y su inorganicidad -como las que hoy hay en Brasil- no le impidieron tumbar a gobernantes que sólo solo lo hacían a favor de los ricos. Las masas que salieron a la calle en más de cien ciudades brasileñas pueden tal vez no saber adónde van, pero en su marcha pueden acabar con un gobierno que claramente eligió ponerse al servicio del capital. Brasilia haría muy bien en mirar lo ocurrido en los países vecinos y tomar nota de esta lección que presagia crecientes niveles de ingobernabilidad si persiste en su alianza con la derecha, con los monopolios, con el agronegocios, con el capital financiero, con los especuladores que desangran al presupuesto público de Brasil. La única salida a todo esto es por la izquierda, potenciando no en el discurso sino con hechos concretos, el protagonismo popular y adoptando políticas coherentes con el nuevo sistema de alianzas. No sería exagerado pronosticar  que un nuevo ciclo de ascenso de las luchas populares estaría dando comienzo en el gigante sudamericano. Si así fuera lo más probable sería una reorientación de la política brasileña, lo cual sería una muy buena noticia para la causa de la emancipación de Brasil y de toda Nuestra América.


HONDURAS: RECRUDECE LA VIOLENCIA

DENUNCIA INTERNACIONAL


Acercándose las elecciones y el pronunciamiento del pueblo, la violencia aumenta en Honduras que se ha convertido en el país más violento del mundo.

Matan a una mujer cada 74 minutos, hay 85 asesinatos por cada cien mil hondureños, masacran campesinos y ya son 32 los comunicadores sociales muertos durante el gobierno legitimado por el golpe de estado de hace cuatro años.

Denunciamos: el secuestro del periodista Aníbal Barrow sin que se tenga de él noticia alguna, pese a haber aparecido su automóvil abandonado y manchado con sangre.

Pedimos la colaboración de toda la comunidad internacional para resolver este episodio y apoyar al pueblo de Honduras en su camino hacia la libertad. Las organizaciones de lucha por los DDHH tenemos el compromiso ético de acompañar la democratización de Honduras y colaborar en el cese de una de las más feroces muestras del terrorismo de estado. El pueblo hondureño sigue valientemente en resistencia y necesita todo el apoyo posible. Los crímenes de lesa humanidad no conocen fronteras. Todos y todas estamos comprometidos.
Aparición con vida de Anibal Barrow-- Denuncia constante al gobierno genocida de Honduras. También allí debe llegar un Nunca Más.
25 de Junho de 2013
por P.L.c.A.P.
Asociación Civil- Mat. 37502
DPPJ-GBA- RA

Argentina-Uruguay-Honduras-España
Alberto Mendes- Buenos Aires
Pilar Vendrell- Buenos Aires
Santiago Tricánico- Montevideo
Carlos Roberto Zelaya- Tegucigalpa
Sonia Vaccaro- Madrid

O ocaso da globalização

Título original: EL OCASO DE LA GLOBALIZACIÓN


POR GERMÁN GORRAIZ LOPEZ

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos por lo que la crisis económica será global y vinculante. Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en el próximo quinquenio), han contribuido los siguientes elementos:

* Sustitución de la doctrina económica de Equilibrio presupuestario de los Estados por la del Déficit endémico, práctica que por mimetismo, adoptarán las economías domésticas y las empresas y organismos públicos y privados contribuyendo a la desaparición de la cultura del ahorro, endeudamiento crónico y excesiva dependencia de la Financiación Exterior aunado con la instauración del consumismo compulsivo en los países desarrollados, favorecido por el bombardeo incesante de la publicidad, el uso irracional de las tarjetas de plástico, la concesión de créditos instantáneos con sangrantes intereses y la invasión de una marea de productos manufacturados de calidad dudosa y precios sin competencia, provenientes de los países emergentes.

* Política suicida de las principales entidades bancarias mundiales, en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo: Inmersos en la vorágine expansiva de la economía mundial del último decenio y en aras de optimizar su cuenta de resultados, actuarán obviando las más elementales normas de prudencia crediticia, convirtiéndose en meros brockers especulativos y descuidando las dotaciones a los Fondos de Provisión e Insolvencia.
Unido a la falta de supervisión por parte de las autoridades monetarias de los índices de solvencia de las entidades bancarias, originará la crisis de las subprime de EE.UU., seguida de un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras.

* Obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales, por maximizar los beneficios, debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos. Para ello, no han dudado en endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificando la política de deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes de producción, (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores), lo que ha provocado un severo impacto en los sectores del calzado y marroquinería, textil, equipamiento deportivo, electrodomésticos de baja y media gama e industria auxiliar del automóvil de los países desarrollados, la consiguiente inanición laboral y el retorno a tasas de paro desconocidas desde la II Guerra Mundial.

* Brutal incremento del consumo de materias primas y productos elaborados por parte de los países emergentes, debido a sus espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el último decenio que coadyuvado por la intervención de los brockers especulativos, ha conllevado una espiral de aumentos de precios imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo, (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados sus altos costes de producción). Como consecuencia de lo anterior, se ha producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus exportaciones y aumento de los Déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa, dibujándose un escenario a cinco años en el que se regresaría al proteccionismo económico, con la consiguiente contracción del comercio mundial y subsiguiente finiquito a la globalización económica.

* ¿Hacia la crisis alimentaria mundial?: La carestía de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, arroz, sorgo y mijo) y el incremento bestial de dichos productos en los mercados mundiales que tuvo su punta de iceberg en el 2.007, irá presumiblemente in crescendo a lo largo de la próxima década hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.021. Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse con toda su crudeza al final del decenio) han contribuido los siguientes elementos:

* Desarrollo económico suicida de los países del Tercer Mundo con crecimientos desmesurados de macrourbes y megacomplejos turísticos y la consiguiente reducción de superficie dedicada al cultivo agrícola aunado con el cambio de patrones de consumo de los países emergentes (debido al aumento espectacular de la clases medias y su poder adquisitivo), la debilidad del dólar y el hundimiento de los precios del crudo con el consiguiente desvío de inversiones especulativas a mercados de materias primas.

A ello se unirá el incremento del uso por los países del primer mundo de tecnologías depredadoras (biocombustibles) que bajo la etiqueta BIO de países respetuosos con el Medio Ambiente no dudarán en fagocitar ingentes cantidades de maíz destinadas en un principio a la alimentación para la producción de biodiesel, aunado con inusuales sequías e inundaciones en los principales graneros mundiales. Recordar que el repunte en los precios de los productos agrícolas en el 2012 se debió a factores coyunturales, como las malas condiciones climáticas (sequías, falta de humedad y bajas temperaturas) que se registraron en las principales zonas productoras del mundo en el 2012 . Así, según prensa.com, la ola de calor y la persistente sequía en estados graneros de EEUU, tuvo un efecto inmediato en el alza del precio de los cereales (la soja alcanzó en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT) un nuevo récord y el maíz se situó en el precio más alto en cuatro años con subidas del 30%).

Con respecto al 2013, según managementsociety.net, importantes estados-granero de EEUU habrían sufrido fuertes lluvias y nevadas que han originado el retraso en la siembra de los cultivos y que está ya ejerciendo presiones al alza en los precios. Así, el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA), anunció que a fecha de 28 de abril, el maíz sembrado en EEUU alcanzaba tan solo el 5% del total esperado y respecto al trigo de primavera la extensión sembrada sería de tan sólo un 12%, lo que además de retrasar las fechas de cosecha podría afectar seriamente a los rendimientos agrícolas.

Teniendo en cuenta que EEUU maneja los inventarios de maíz más bajos desde el año agrícola 1995/96, que se trata del principal exportador mundial de trigo, maíz y soja (porcentajes del 22% , 32% y 37% respectivamente) y que es previsible el regreso de la especulación de la mano de los fondos de inversión agrícolas , no sería descartable que los precios de las commodities agrícolas (trigo, maíz y soja), se disparen hasta niveles estratosféricos en el segundo semestre del 2013, con los consiguientes efectos colaterales en incontables países.

Por otra parte, el hundimiento del precio del crudo durante el Bienio 2.008-2.010 (a pesar de los sucesivos recortes de producción por parte de la OPEP) debido a la severa contracción de la demanda mundial y a la huida de los brockers especulativos, ha imposibilitado a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los $90) que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones, por lo que no sería descartable un posible Estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte del 2018.

Ello originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo (rondando los $150) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial que afectaría especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Paraguay, Egipto, India, China, Bangladesh, Corea del Norte y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la inanición de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.

Junio de 2013.

Fonte: Cronicon.net

terça-feira, 25 de junho de 2013

Veja como o Brasil se prepara para a Copa

O PT e seus aliados não sabem disso? Se não, devem ser punidos e retirados do Estado, pois administram muito mal a coisa pública. (Almoço das Horas).

Remoções forçadas retratam a desigualdade e a corrupção que deram início a várias manifestações pelo Brasil antes da Copa do Mundo.
Remoção forçada é a remoção realizada sem as devidas proteções legais e procedimentos adequados tais como um processo genuíno de negociação com as comunidades afetadas para se estudar alternativas à remoção; aviso prévio com antecedência suficiente; assistência jurídica; devida indenização compensatória e oferta de moradia alternativa para aqueles que não têm condições de se manterem por si mesmos.
De acordo com relatórios, cerca de 170.000 brasileiros correm risco de perder — ou já perderam — suas casas em virtude da remoção forçada. Tais remoções estão ligadas a Copa do Mundo de 2014 e as Olimpíadas de 2016. Ao perderem suas casas, muitas dessas pessoas perdem seus empregos e são separadas de suas comunidades.
Mesmo com grandes eventos como a Copa do Mundo forçando cidadãos a deixarem suas casas, o fenômeno não se limita somente ao Brasil e eventos esportivos: estima-se que anualmente cerca de 15 milhões de pessoas pelo mundo todo são forçadas a se desligarem de suas residências por conta de projetos que beneficiam apenas pequena parte da população. Comunidades do mundo inteiro se deparam com abusos físicos e morais para cederem seus terrenos. Quando resistem, são forçados a deixar seus lares sem qualquer consulta ou auxílio.

Remoções forçadas são ilegais por leis internacionais.


Texto retirado do Youtube

TERRORISMO

Candelario Reyes García
25 de junio 2013

 Aníbal Barrows entre las víctimas de este día.
Honduras, ultratumba en el cerebro,
golpes de estado,
golpes a las personas,
campaña política de siembra del espanto
en una violencia esencial
de un billete podrido
en el corazón.

Sonrisas,
satisfacción,
el poder es el poder
y mueve en sus mínimas partículas al crimen.

Crisis intacta concebida
y llevada
a las escenas del infierno
como el mejor apego de sus demonios.

Estercolero del insecto de la moral
política oligárquica

¡Calla!
O serás quemado vivo

¡No salgas!
porque serás asaltado

¡Protesta!
y serás asesinado

Humanismo cristiano
sucesor del golpe del 28 de junio
en su torbellino del frío de la muerte.

Ley con nombre del dinero
y la profesión de los sucios que vitorean y reinan

en los pasillos de la impunidad.

Ditadura criou cadeias para índios com trabalhos forçados e torturas

Por André Campos

Durante os anos de chumbo, após o golpe de 1964, a Fundação Nacional do Índio (Funai) manteve silenciosamente em Minas Gerais dois centros para a detenção de índios considerados “infratores”. Para lá foram levados mais de cem indivíduos de dezenas de etnias, oriundos de ao menos 11 estados das cinco regiões do país. O Reformatório Krenak, em Resplendor (MG), e a Fazenda Guarani, em Carmésia (MG), eram geridos e vigiados por policiais militares. Sobre eles recaem diversas denúncias de violações de direitos humanos.

Os “campos de concentração” étnicos em Minas Gerais representaram uma radicalização de práticas repressivas que já existiam na época do antigo Serviço de Proteção aos Índios (SPI) – órgão federal, criado em 1910, substituído pela Funai em 1967. Em diversas aldeias, os servidores do SPI, muitos deles de origem militar, implantaram castigos cruéis e cadeias desumanas para prender índios.

Os anos desde o fim da ditadura pouco contribuíram para tirar da obscuridade a existência dos presídios indígenas. Um silêncio que incomoda novas lideranças como Douglas Krenak, 30 anos, ex-coordenador do Conselho dos Povos Indígenas de Minas Gerais (Copimg). “Em 2009, recebi um convite para participar das comemorações, em Belo Horizonte (MG), dos 30 anos da Anistia no Brasil. Havia toda uma discussão sobre a indenização dos que sofreram com a ditadura, mas a questão indígena não foi nem sequer lembrada”, reclama.

Douglas é mais um entre os que têm histórias familiares de violência física e cultural sofridas nesse período. “Meu avô foi preso no reformatório Krenak”, conta. “Chegou a ser arrastado com o cavalo de um militar, amarrado pelos pés”.

Para a pedagoga Geralda Soares, ex-integrante do Conselho Indigenista Missionário em Minas Gerais (Cimi/MG), é fundamental reparar a dívida com os indígenas vítimas de violências no período – que, acredita ela, não difere daquela reconhecida como direito de outros grupos que sofreram nos porões da ditadura. “Muitos desses índios, na minha concepção, são presos políticos. Na verdade, eles estavam em uma luta justa, lutando pela terra”, defende. Não existe, no Brasil, nenhum indivíduo ou comunidade indígena indenizado pelos crimes cometidos pelo Estado nessas áreas de confinamento.

“Se cabe para os outros, porque não cabe para os índios?”, questiona Maria Hilda Baqueiro Paraíso, professora associada da Universidade Federal da Bahia (UFBA). Ela lembra que há relatos de pessoas desaparecidas após ingressarem em tais locais, cujos familiares vivem até hoje sem qualquer tipo de resposta do Estado ou política de reparação.

A Comissão Nacional da Verdade (CNV), instalada pelo governo federal em maio de 2012, definiu os crimes contra camponeses e indígenas como um dos seus 13 eixos de trabalho. O balanço de um ano de atividades da CNV, divulgado recentemente, informa que a existência de prisões destinadas a índios é um dos seus objetos de pesquisa. A Agência Pública entrou em contato para saber mais detalhes sobre as apurações que estão sendo realizadas, mas a Comissão não se pronunciou.

Espancamentos e trabalhos forçados no “centro de reeducação” Krenak

Em 1965, o combalido Serviço de Proteção aos Índios (SPI), afundado em denúncias de inoperância e corrupção, começou a negociar um convênio com o governo de Minas Gerais, através do qual o Executivo estadual assumiria a incumbência de garantir a ordem e a assistência às aldeias locais. O acordo foi ratificado posteriormente pela Fundação Nacional do Índio (Funai), em 1967. Assim nasceu Reformatório Agrícola Indígena Krenak, um “centro de recuperação” de índios mantido pela ditadura militar no município de Resplendor (MG).

Sem alarde, o reformatório – por vezes também chamado de Centro de Reeducação Indígena Krenak – começou a funcionar em 1969 em uma área rural dentro do Posto Indígena Guido Marlière. As atividades locais eram comandadas por oficiais da Polícia Militar mineira, que, após o estabelecimento do convênio, assumiram postos-chave na administração local da Funai.

Nos anos seguintes, foram enviados para lá mais de cem índios, pertencentes a dezenas de comunidades. Um mosaico de etnias que incluía desde habitantes do extremo norte do país, como os índios ashaninka e urubu-kaapor, a povos típicos do sul e do sudeste, como os guaranis e os kaingangs.

Até hoje, muito pouco se divulgou sobre o que de fato acontecia no local. “O reformatório não teve sua criação publicada em jornais ou veiculada em uma portaria”, escreve o pesquisador José Gabriel Silveira Corrêa, autor de um dos poucos estudos sobre a instituição. “Seu funcionamento e a própria ‘recuperação’ lá executada passavam pela manutenção do sigilo”.

Em 1972, o então senador pela Aliança Renovadora Nacional (Arena) – partido de sustentação da ditadura – Osires Teixeira, se pronunciou sobre o tema na tribuna do Senado, em uma poucas manifestações conhecidas de agentes do Estado sobre o reformatório. Afirmou que os índios levados ao Krenak retornavam às suas comunidades com uma nova profissão, mais conhecimentos e saúde e em melhores condições de contribuir com o seu cacique. “O Brasil tem sido vítima de ignóbeis explorações de sua política indigenista por órgão da imprensa no exterior, quando, na verdade, todos sabemos que o Brasil foi o único país do continente que, para a conquista de sua civilização, jamais dizimou tribos indígenas”, afirmou Teixeira.

Relatos atuais de ex-presos e familiares, no entanto, revelam uma realidade muito diferente daquela descrita pelo senador da Arena.

Trabalho escravo

A sede do reformatório possuía duas edificações. Numa delas ficava a administração, o almoxarifado e o alojamento dos guardas. Já a outra era o reformatório propriamente dito. Dispunha de cozinha e refeitório, além de duas celas individuais, dois confinamentos coletivos e dois cubículos para detenção – estes últimos destinados a encarcerar quem cometesse faltas graves no dia a dia correcional.

Pela manhã, após o desjejum, os “confinados” – jargão utilizado para designar os índios – eram levados para trabalhos rurais, que prosseguiam também depois do almoço. No fim do dia, numa rotina tipicamente prisional, eram postos para dormir após o banho e o jantar coletivo.

“Íamos até um brejo, com água até o joelho, plantar arroz”, revela Diógenes Ferreira dos Santos, índio pataxó levado ao Krenak em 1969. “Botavam a gente para arrancar mato, no meio das cobras, e os guardas ficavam em roda vigiando, todos armados”, complementa João Batista de Oliveira, conhecido como João Bugre, da etnia krenak. A região onde foi instalado o reformatório era habitada pelos índios krenaks, e muitos de seus representantes também foram presos.

A reportagem da Agência Pública teve acesso a diversos documentos produzidos pelos policiais que comandavam as atividades do reformatório – ofícios, telegramas e fichas individuais que acompanhavam, mês a mês, o comportamento dos presos. Uma dessas fichas, de um índio da etnia karajá, descrito como lerdo e preguiçoso, deixa claro a obrigatoriedade dos trabalhos braçais. “É um elemento fraco, parecendo até mesmo ser um retardado. Se pudesse, não faria nenhum serviço.”

Outras formas de tratamento degradante, como, por exemplo, escassez no fornecimento de comida, calçados e vestimentas, também estão explicitadas nesses ofícios. “À tarde eles chegam do serviço, tomam banho e vestem a mesma roupa molhada de suor”, escreve o cabo da PM Antônio Vicente, então chefe do Posto Indígena Guido Marlière, em telegrama de 1971, pedindo providências a seus superiores.

Em 1972, outro comunicado informa que se esgotaram todos os alimentos locais. “Os índios confinados estão se alimentando de pura mandioca e inhame. Considerando-se a precariedade da alimentação, serão suspensos os trabalhos braçais.”

Crime e castigo

Homicídios, roubos e o consumo de álcool nas áreas tribais – na época fortemente repreendido pela Funai – são alguns dos motivos alegados para a transferência de índios ao Krenak. Além disso, os documentos do órgão também citam brigas internas, uso de drogas, prostituição, conflitos com os chefes de posto, indivíduos penalizados pelo “vício de pederastia” e atos descritos, não raro de forma bastante vaga, como vadiagem.

Segundo os registros oficiais, alguns índios permaneceram por mais de três anos e havia indivíduos sobre os quais desconhecia-se até o suposto delito. “Não sabemos a causa real que motivou o seu encaminhamento, uma vez que não recebemos o relatório de origem”, escreve o cabo Vicente, ao escritório central da Ajudância Minas-Bahia da Funai, a respeito de um xavante, considerado de bom comportamento, que lá estava há mais de cinco meses.

“Uma das histórias contadas é a de dois índios urubu-kaápor que, no Krenak, apanharam muito para que confessassem o crime que os levou até lá”, explica Geralda Chaves Soares, que trabalhou do Conselho Indigenista Missionário (Cimi) em Minas Gerais, e atua como pesquisadora da história indígena no estado. “O problema é que eles nem sequer falavam português”.

Surras com chicotes e o confinamento em solitária eram outros castigos aplicados, segundo os relatos colhidos pela pesquisadora.

Se comunicar em língua indígena, diz o ex-preso João Bugre, era terminantemente proibido. “Você era repreendido, pois os guardas achavam que a gente estava falando deles”, lembra. Situação ainda mais difícil para aqueles que não sabiam português. “Tinha que aprender na marra. Ou falava, ou apanhava”.

Bugre foi preso em 1970. O registro sobre o caso, descrito nos documentos da Funai, afirma que ele transportou cachaça para dentro da aldeia e se embriagou com outros índios. “João Bugre está insuportável pelas desobediências que vem cometendo. Já faz juz a um confinamento e está detido em alojamento separado”, relata o documento.

“Muitos, como eu, não tinham feito nada. Tomei uma pinga. Será que uma pinga pode deixar alguém preso quase um ano?”, questiona ele. Bugre afirma ter ficado preso no reformatório por cerca de nove meses.

Além do consumo de bebida, também sair da área do posto indígena era considera uma falta grave. “Meu avô chegou a ser arrastado com o cavalo de um militar, amarrado pelos pés, porque tinha saído da aldeia”, revela Douglas Krenak. “Eu, uma vez, fiquei 17 dias preso porque atravessei o rio sem ordem, e fui jogar uma sinuquinha na cidade”, rememora José Alfredo de Oliveira, também índio Krenak.

São exemplos do comportamento comumente classificado como “vadiagem” pelos representantes do órgão indigenista na época. Até mesmo atividades tradicionais de caça e pesca fora dos postos indígenas – não raro pequenos e impróprios para prover a alimentação básica – podiam, segundo relatos, levar índios a temporadas correcionais.

Via de regra, os presos lá chegavam a pedido dos administradores regionais das áreas indígenas. Mas, em alguns casos, por ordem direta de altos escalões em Brasília. É o caso de um índio canela encaminhado à instituição em julho de 1969. “Além do tradicional comportamento inquieto da etnia – andarilhos contumazes –, o referido é dado ao vício da embriaguez, quando se torna agressivo e por vezes perigoso. Como representa um péssimo exemplo para a sua comunidade, achamos por bem confiá-lo a um período de recuperação na Colônia de Krenak”, atesta ofício emitido pelo diretor do Departamento de Assistência da Funai, Lourival Lucena.

Conflitos de terra

O depoimento do pataxó Diógenes Ferreira dos Santos sugere um outro motivo para a prisão de indígenas no reformatório Krenak.

Em meados da década de 1960, ele era apenas uma criança no dia em que, conforme conta, viu dois policiais chegando à Reserva Indígena Caramuru – um vasto território de Mata Atlântica, no sul da Bahia, tradicionalmente ocupado pelos pataxós. Vieram acionados por um fazendeiro, que reclamava ser o dono daquele local. “Tinha uma árvore ali em frente (onde Diógenes vivia com seus pais), e eles cravejaram de bala. Depois mandaram tirar tudo o que tinha dentro da nossa casa, e meteram fogo nela”, diz.

Sua família migrou então para uma área próxima, onde viveram “de favor” por cinco anos, instalando benfeitorias para um fazendeiro. Até o dia em que o pretenso proprietário vendeu o local, deixando-os novamente desalojados.

“Já que não tínhamos apoio de ninguém, decidimos voltar ao Caramuru”, conta Diógenes. Expulsaram o novo ocupante local, mas 15 dias depois novamente apareceram policiais, dessa vez incumbidos de levar, Diógenes e seu pai, até a cidade mais próxima. “Disseram que o Capitão Pinheiro (Manoel dos Santos Pinheiro, chefe da Ajudância Minas Bahia da Funai) estava nos esperando”, lembra. “Ficamos então seis dias presos na delegacia de Pau Brasil (BA), até que veio a ordem de nos levarem para o Krenak”.

Nessa época, Diógenes era adolescente. Por ironia do destino, ainda viveu para ver a Funai lhe dar razão em seu pleito. Em 1982, o órgão entrou com uma ação pedindo a declaração de nulidade de todas as propriedades de não índios instaladas dentro da Reserva Indígena Caramuru. Após anos de disputa judicial, o Supremo Tribunal Federal (STF) decidiu, em maio de 2012, a favor dos índios.
Mesmo assim, Diógenes ainda sofre com esse passado. “Eu não gosto nem de falar, porque me dá ódio. É difícil estar preso por um erro. Trabalhando para sobreviver, ir pra cadeia?”, questiona.

Desaparecidos

Algumas mulheres krenaks, que chegaram a ser recrutadas pelos policiais da Funai para trabalhar no reformatório, também são testemunhas das violências desse período. “Quem fugia da cadeia sofria na mão deles”, afirma Maria Sônia Krenak, que foi cozinheira no local.

Além dos espancamentos, há relatos sobre perseguições acompanhadas de tiros, e de presos que nunca mais foram vistos. “Saiu um bocado ali que não voltou mais”, revela.

Um dos desaparecidos é Dedé Baenã, ex-habitante de terras no sul da Bahia, cujo sumiço é confirmado pelo depoimento de índios e não-índios. Ofícios da Funai afirmam que, em agosto de 1969, ele foi levado ao Krenak a pedido de um funcionário do órgão. O documento o qualifica como um “índio problema”, violento quando embriagado e dono de vasto histórico de agressões a “civilizados”.

Maria Hilda Baqueiro Paraíso, professora associada da Universidade Federal da Bahia (UFBA), realiza pesquisas há décadas junto a comunidades indígenas da região. E revela uma versão diferente para a prisão de Dedé Baenã. “Foi numa ocasião em que o Capitão Pinheiro esteve na Bahia anunciando a suspensão da assistência aos índios locais. Dedé se revoltou e fez um discurso contra a administração do órgão. Saiu de lá já preso”, conta.

Após ingressar no reformatório, ele nunca mais foi visto. “Diz-se que ele teria sido executado por um militar que fazia a segurança dos índios presos na área Krenak”, comenta um indígena que vive na região onde Dedé nasceu.

Fonte: Br.Notícias

Candidato a gás lacrimogêneo


Brasil: caminhos sem horizontes?

Título original: Brasil, ¿caminos sin horizontes?

Enrique Ubieta Gómez


Brasil arde, dicen con fruición los noticieros burgueses. Nada más conveniente para el imperialismo estadounidense, para la derecha continental y para la brasileña. Pero es peligroso e inoperante que nos quedemos varados en esa certeza, absolutamente cierta, que nada explica. A diferencia de lo sucedido en Chile, donde los carabineros salen a reprimir a los estudiantes, en Brasil la presidenta les ha dado el derecho, y la razón. Hay algo perverso en el regodeo mediático con que se asume la noticia. Pero el origen de esas protestas, paradójicamente, es el modelo capitalista. O la invisibilidad, la indefinición de un horizonte alternativo.
Los ideólogos de la derecha están detrás de la barrera, pero su función no es explicar, sino abrir zanjas para, donde aparezca, desviar el torrente humano de vuelta a casa. A la casa del modelo en crisis. Se habla de la crisis mundial de los partidos políticos históricos, entre los que aparece el comunista, a pesar de que su existencia en el sistema que ahora se hunde es casi fantasmal –en parte, el precio de su derrota en el siglo XX, y de su pérdida de caminos y sus incongruencias vergonzantes en el XXI–, y la socialdemocracia, que dejó de ser la “alternativa” sistémica que se oponía al comunismo, para ser la variante populista del neoliberalismo; y no de la crisis del multipartidismo burgués, de una democracia “representativa” que no representa más que a un selecto grupo de privilegiados.
Claro que hay muchos indignados en el mundo. La preocupación de la derecha se presenta como una constatación: “los indignados no buscan un orden social superior”, “no quieren destruir el orden injusto”, “no enarbolan una doctrina, o una guía para el pensamiento o un método para la acción”, “no se afilian a una ideología”. Simplemente están hartos, y no creen. Así describe Fernando Mires, ideólogo de la derecha, el best seller de Sthefane Hessel con que el mercado, una vez más, proveyó a quienes luchaban contra sus dictados. Y sí, en parte tiene razón: desde hace algunos años han salido todos a la calle, muchos por primera vez, gente descreída y harta, que no comparte los problemas, sino la ira. Pero la constatación es un exorcismo. La derecha necesita exorcizar la predecible radicalización del movimiento. Y los intelectuales progres, tan abundantes, se atacan de los nervios cuando el sistema anuncia el instante fundacional de algo nuevo. ¿Será que no son lo suficientemente inteligentes o profundos para verlo?, ¿cómo afrontarían la vergüenza de haber vivido la época del gran nacimiento sin percibirlo? Creen que ser de izquierda es una opción teórica y no una toma de posición ética, a favor de la justicia. Desde Chile, el país de origen de Mires, que vive en Alemania, la joven Camila Vallejo, una de las líderes más reconocidas de las protestas estudiantiles, toma distancia de la interpretación burguesa de “los indignados”. Porque sí, en América Latina, la izquierda –no la de gabinete–, ha abierto caminos. El modelo multipartidista burgués –que en su cabal funcionamiento no deja la menor brecha para el triunfo de una opción anti-modelo–, quebró en países como Venezuela o Bolivia, en el instante en que aparecían líderes carismáticos y, algo raro, consecuentes. Líderes populares, como Chávez o Evo. Los proyectos burgueses nacionales de Argentina y de Brasil se reconstruyeron frente a la hegemonía imperialista, y desacatan las órdenes que emanan de la primera línea del Poder real.
La situación llega al absurdo. La crisis económica del capitalismo usufructúa su propia crisis cultural, ante la ausencia o la indefinición de un proyecto cultural alternativo. Allí donde le conviene, el imperialismo atiza las contradicciones que él mismo engendra. La cultura del tener, la del capitalismo, se hunde, pero los ciudadanos reclaman “el tener” prometido. El mundo simbólico del capitalismo se resquebraja y los indignados, supuestamente, reclaman que esos símbolos dejen de ser una ficción, quieren su cuota prometida de capital, quieren un capitalismo en el que las palabras y los hechos coincidan: que la democracia representativa sea realmente representativa, que la libertad de información y de palabra sean realmente plenas y compartidas por todos, que todos puedan ser ricos, y viajar y tener. Si no existe un modelo alternativo, el pobre que ahora tiene algo, querrá tener más, y el que ya tiene más, ser rico. Si la cultura sigue siendo la misma, si los problemas sociales se atenúan desde el asistencialismo burgués, y los medios convierten en héroes a los mega ricos, a los que tienen, y no a los que son, a los que más consumen y no a los que aportan más, entonces el horizonte personal de cada ciudadano será tener más.  Todos los analistas burgueses repiten una y otra vez que los actuales movimientos sociales nada tienen que ver con los del 68 del pasado siglo, es un exorcismo rutinario: “¿Quieren lo imposible? No. Al revés de los movimientos del 68, que querían cambiar el mundo, los brasileños insatisfechos con lo ya alcanzado quieren que los servicios públicos sean como los del primer mundo. Quieren un Brasil mejor. Nada más”. Esto lo dice un periodista español en El País, pero ¿de qué primer mundo habla?, ¿los brasileños querrán ser como los españoles, que ahora emigran hacia América Latina? Ese mismo autor, entre muchos “ellos quieren” acertados, desliza un extraño querer: “quieren una universidad no politizada, ideologizada o burocrática. La quieren moderna, viva, que les prepare para el trabajo futuro”. Tampoco yo la quiero burocratizada, pero ¿desideologizada?
El problema es que casi todas las demandas de los brasileños son justas. Lo sabe Dilma, lo sabe Lula, lo sabe el PT. El problema mayor es que las consignas del imaginario simbólico capitalista, desde hace mucho tiempo –siglos incluso–, son irrealizables dentro de ese sistema. Son tan irrealizables como la vieja equivalencia del dólar y el oro. Desideologizar las protestas y reciclarlas dentro del sistema, es la primera alternativa de la derecha; porque la izquierda, ciertamente, va en apariencia por lo poco: la imprescindible gobernabilidad para la disminución de la pobreza, el enfrentamiento directo al imperialismo estadounidense y la construcción de la unidad latinoamericana en un bloque de economías complementarias, lo que no es poco, porque es el principio del todo. Envalentonado con la muerte de Chávez y la colaboración de las fuerzas de derecha en cada país (y a veces, también, con la colaboración de la extrema izquierda), el imperialismo proyecta la desestabilización del bloque de las izquierdas y los nacionalismos en su traspatio. A pesar de ello, o por ello, es urgente que metamos la cabeza bajo el agua, y buceemos en nuestros anhelos más profundos. Si no hay una propuesta cultural alternativa, si no superamos las buenas intenciones del asistencialismo y del desarrollismo burgués, la gente volverá a la calle. Volver a ideologizar las protestas y conducirlas hacia la victoria del fascismo, es la segunda alternativa por la que optaría el imperialismo. La izquierda latinoamericana ha abierto caminos en un mundo donde casi nadie los encuentra. Ahora será imprescindible abrir horizontes.