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quarta-feira, 4 de dezembro de 2013

A obscura relação entre Hollywood e o Exército dos EUA (o controle mental militar do cinema)

Título original: La oscura relación entre Hollywood y el Ejército de EUA (el control mental militar del cine)

Hollywood y el Pentágono han copulado en la oscuridad desde los inicios de la industria del cine y de paso han copulado con tu mente con una incesante —a veces sutil, a veces explícita— propaganda, que es lo que sustenta la demencia planetaria que permite que vivamos en guerra.

Parte fundamental del entretenimiento es que el producto final no revela lo que hay detrás: esto es lo que ha sido llamado “la magia del cine”. No vemos los monumentales sets (maquetas, animaciones digitales o cartón); no vemos  a los cientos de personas que participan para lograr una toma; no vemos, en lo absoluto, las cámaras, las luces, los micrófonos y toda la tecnología que permite que la imagen con todo su brillo y poder entre a tu mente. Pero tampoco vemos, a menos de que seamos muy atentos, la ideología y la propaganda que motiva, de raíz, los programas y películas de “mero entretenimiento” que millones de personas ven todos los días.

Como expondremos aquí, basándonos en datos verificables, todos somos objeto de una operación propagandística de control mental, que tiene uno de sus frentes más claros y mentalmente más invasivos en la relación entre el Ejército de Estados Unidos y Hollywood, tanto, que es apropiado hablar de estas industrias como una sola de Entretenimiento-Militar (o Military-Entertainment Complex, como se le llama en inglés).

Esta estrecha relación se basa en una conveniente dependencia entre ambas industrias. Por una parte Hollywood necesita de los “juguetes” del Ejército para filmar cualquier escena de guerra o incluso del género futurista (usando tecnología que dé verosimilitud); por otra parte, el Pentágono necesita de la difusión, del marketing de Hollywood para promover un perenne estado de  guerra, convencer a los ciudadanos de enlistarse en la milicia o mostrarse complacientes con un Estado que tolera que sus contribuciones sean usadas para financiar la monstruosa máquina bélica. La publicidad directa, el Ejército lo ha notado, no es tan efectiva como la glorificación de la guerra y la empatía que logran, con todo el arte dramático, los magos del show business, los forjadores de sueños del bosque sagrado de Hollywood.  Además existe un lazo profundo entre los grandes estudios de Hollywood, sus dueños y los dueños de las grandes compañías como General Electric, NBC y Universal, que también tienen participación en la industria militar. Un negocio redondo.

Cuando podríamos pensar que la sociedad está cansada de la guerra, se viene, necesariamente para dinamizar esta economía neuropolítica, una cuantiosa camada de cintas que exaltan el espíritu de la guerra  y lo incrustan en la profundidad de la psique de los ciudadanos —que a fin de cuentas son los que pagan, lo mismo los boletos de cine que los misiles y aviones de guerra.

David Sirota, cuyo trabajo encomiamos por dar a conocer en el mainstream la colusión entre Hollywood y el Pentágono, advierte que se aproxima una serie de películas cuyo objetivo es ensalzar a los Navy Seals y, claro,  reforzar la ideología pro-guerra. El director Peter Berg acepta incluso que en su próximo tributo cinematográfico a los Seals contó con la aprobación del Pentágono. “La idea de una vieja cinta de combate, en la que la política está muy clara —apoyamos a estos hombres— fue más atractiva para ellos”, dijo Berg, haciendo notar que la película será “un desinhibido tributo a la valentía de los Seals”. Saquen los violines, las gotas perladas de su sudor en close-up, los lentes de nightvision y las ráfagas de artillería de última generación.

La renombrada dierctora Kathryn Bigelow (primera mujer en ganar el Oscar al mejor director y esposa del agente de la industria militar, James Cameron) es la elegida para dirigir la oda fílmica a la captura de Osama bin Laden. La película hará uso de información clasificada brindada por la CIA y evidentemente contará una historia para que se regodee el Pentágono. “La misión fue un triunfo estadounidense, tanto heroico como apartidista, y no hay ninguna base para sostener que nuestra película representará esta enorme victoria de otra forma”, dijo Bigelow, endulzando los bigotes de los peces gordos del Pentágono.

Ahora veamos que esta connivencia, como brazo de propaganda, es tan vieja casi como la industria del cine y mucho más sutil y poderosa que lo hecho por Goebbels.

FUEGO AMIGO: UNA BREVE HISTORIA DE AMOR ENTE HOLLYWOOD Y LA INDUSTRIA MILITAR


David L. Robb documenta en su libro Operation Hollywood la enorme cantidad de películas que han sido subvencionadas y avaladas por la industria militar. Esta sociedad, que a fin de cuentas hace su merchandising sobre la mente de las masas, se sella cuando Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial, estableciéndose paralelamente el Comité de Información Pública que formula las pautas a seguir para promover el apoyo doméstico. En 1917 el diario de la industria del cine, Motion Pictures News, proclama: “Todo individuo trabajando en la industria ha prometido proveer afiches, películas, tráilers y negativos para esparcir la propaganda necesaria para la inmediata movilización de los grandes recursos de la nación”.

La ganadora del primer Premio de la Academia a la Mejor Película, Wings (una especie de proto Top Gun de 1927), contó con todo el apoyo del Pentágono.

Con la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial la colaboración se expandió niveles inéditos. Los estudios de Hollywood produjeron, a la velocidad de las palomitas de maíz, una serie de dramas de guerra para exaltar el heroismo del esfuerzo estadounidense en combate. Numerosas películas se produjeron, pero quizás la más conocida sea el documental Why We Fight, presentado en siete entregas (1942-1945), obra del brillante director Frank Capra (italiano de origen), quien en cierta medida jugó el mismo papel que Leni Riefenstahl  en la Alemania Nazi.

En los años 50 la milicia trabajó con Lassie para mostrar nueva tecnología militar y produjo “Mouse Reels” para el Mickey Mouse Club: uno de los programas mostraba a unos niños visitando el primer submarino nuclear (eso es lo que se llama formar futuros). Al respecto el periodista David Robb descubrió un memorándum del Pentágono, de esa misma época, en el que sea hacía notar que la producción mediática enfocada en los niños “es una excelente oportunidad para introducir a una nueva generación a la Marina nuclear”.

Los niños siguen siendo el blanco del Pentágono. Como afirma David Sirota en su nuevo libroBack to Our Future, buena parte de la industria de los videojuegos fue subsidiada en el inicio por contratistas militares, de donde se entiende por qué la mayoría de los primeros juegos tuvieron una inclinación marcial (Atari Combat, Misile Command, Contra, etc.) Y si bien esto es algo que aún prevalece, será el tema de un artículo próximo.

Sin embargo, la influencia del Pentágono no se limita a películas de guerra o videojuegos. La comedia disparatada Stripes, con Bill Murray, fue drásticamente alterada en su preproducción, evitando mencionar las bases militares y la influencia del Ejército de Estados Unidos en América Latina.

Jurassic Park III (2001) recibió dos helicópteros Seahawk, cuatro vehículos anfibios de asalto y ochenta miembros de la fuerza naval para redar una playa al final de la película (porque además, por si lo anterior no bastara, en la nueva gama de películas de Navy Seals se obliga a los soldados a ser actores). Esto se dio bajo el acuerdo de hacer “product placement” militar. Un beauty shot muestra el logo de la Fuerza Naval durante el momento cumbre del rescate de los protagonistas y se incluyó una línea de diálogo donde se agradece a los marines (esos héroes de la forzada imaginaria pop).

Se sabe bien que películas como Rambo y Top Gun aumentan el reclutamiento militar. Según la Fuerza Naval, el estreno de Top Gun hizo que aumentara hasta 400% el número de jóvenes que se enlistaron para la aviación naval. Tanto se entusiamó el Ejército por dicha película que incluso organizaron eventos de reclutamiento en las salas de cine —pretendiendo vorazmente  canalizar la fresca inspiración pro militar de la cinta. “Los chicos salían de la sala con los ojos tan grandes como platillos y decían ‘¿Dónde firmo’”, declaró el mariscal David Georgi (“¡Hey! ¡Tú puedes ser el próximo Maverick!”). Incluso hoy en día, como parte de ese tenebroso feedback, se nombran misiones militares con personajes y códigos de la película Top Gun y otras fantasías militares de los ochenta, implantando estos memes en las psiques de “Los lobeznos que han crecido y han ido Irak”, según se refiere el Ejército a esa generación.

Asesores especiales militares reciben un nombramiento especial para asegurarse que los directores no intenten introducir innovaciones fuera del guión que se alejen de las directrices del Pentágono. El mariscal David Georgi, asesor de la película Clear and Present Danger, le dijo a Robb: “Siempre está en la mente de los productores intentar darle un giro a la película en la dirección original que nos habían presentado [...]. Es mi trabajo como consejero técnico asegurarme que la película no se desvíe sustancialmente de la versión aprobada” (Operation Hollywood, p. 38).

Esta intereferencia es tal que hoy en día ni siquiera la tratan de ocultar. La Oficina de Entrenimiento de la Fuerza Aérea incluso tiene su propio sitio web Wings over Hollywood y la CIA nombró en el 2001 a su asesor oficial para la industria del cine.

Después del 11 de septiembre el principal asesor político de George W. Bush, Karl Rove, se reunió con los jefes de las grandes casas productoras para obtener su apoyo en la guerra contra el terror.

En junio de este año, Michelle Obama reunió a 500 productores, escritores y actores en Los Ángeles para pedirles que incorporaran más historias militares familiares al entretenimiento como parte de la iniciativa de la Casa Blanca ”Joining Forces”.

Entre las películas más recientes que han contado con el apoyo de equipo militar se encuentran los blockbusters Trasnformers 3 y Battle of Los Angeles (una película en la que el Ejército lucha contra unos OVNIs, algo que podría ser parte de la nueva gran agenda de programación predictiva del Pentágono: extraterrestres y transhumanismo).

En contraste, hay que resaltar las películas que no recibieron apoyo de la industria militar porque sus directores se negaron a modificar la historia: The Last Detail (1973), Apocalypse Now (1979), An Officer and a Gentleman (1982), Born on the Fourth of the July (1989) y Forrest Gump (1994).

Por otra parte, como señala David Robb, la manera preferencial en la que el Pentágono apoya a ciertas películas y  a otras no es una violación de la Primera Enmienda de Estados Unidos, en la que se hace manifiesto no solo el derecho a la libre expresión, sino también que el gobierno no deberá favorecer una expresión sobre otra. La infraestrcutura militar de Estados Unidos le pertenece a los ciudadanos, por lo cual, en teoría, no debería de comportarse como una corporación privada en la que se puede escoger, arbitrariamente, con qué empresa se trabaja. En todo caso se debería de licitar el uso de su tecnología a cualquier película y no solo a aquellas que aceptan glorificar sus intereses.

Hoy en día un manojo de compañías controlan el cine  en Estados Unidos, princpalmente  Disney, AOL-Time Warner, Sony, General Electric, News Corporation y Seagram. Los intereses de estas compañías generalmente están alineados con los de la industria militar y sus contratistas, como parte de una gran obra (sangrienta) de ficción planetaria.  Como dijera Rupert Murdoch en el 2003, después de la invasión de Irak, una ocupación exitosa bajaría los precios de petróleo y beneficiaría la economía: “Esto sería más grande que cualquier reducción de impuestos en cualquier país”.

Lo que vemos, y hay que llamarlo por su nombre, es una sociedad semisecreta, a caballo entre el poder político-militar y el poder de entretenimiento-económico, intercalando posiciones hasta fundirse en un aparato de control único. La sociedad del espectáculo en la que vivimos no es solamente la casualidad del mercado libre y de la naturaleza humana de buscar entretenimiento o de consumir historias. Lo sabían los grandes políticos griegos: el teatro es el perfecto escenario de adoctrinamiento justamente porque los ciudadanos no lo rechazan reempaquetado, glamorizado y supuestamente libre de la ideología política oficial. El cine es el aparato de adoctrinamiento más poderoso inventado hasta la fecha porque simula la realidad al incorporar todas las artes en un mismo flujo, convirtiéndose en una extensión de nuestros sueños, de nuestras imágenes mentales y, por lo tanto, penetra el inconsciente, donde  implanta sus semillas. Esta frase de F.Scott Fitzgerald (citado por Jason Horsley) encierra la magnitud  de esta brujería:

“La películas nos han robado nuestros sueños. De todas las traiciones esta es la peor”.


Sueños minados, mentes militarizadas. Para que el mundo permita que siga sana y campante la industria de la guerra (algo totalmente demente) se necesita una imperceptible lobotomía de la mente global. ¿De qué otra forma aceptaría un joven ir a morir a una tierra lejana solamente para que los CEOs de las grandes compañis petroleras, de los bancos, de las grandes productoras, engrosen los ceros en sus cheques a fin de año? ¿De qué otra forma odiaríamos a los habitantes de un país que no conocemos y que no nos han hecho nada (solo han agredido un supuesto ideal), que viven a miles de kilómetros, si no somos bombardeados mentalmente para conseguir el efecto de que percibamos a estas personas como malignas y pensemos que debemos destruirlas en pro de la libertad o alguna otra abstracción?

Así que si alguna vez te habías preguntado por qué incluyen balaceras y persecuciones injustificadas en casi todas las películas de Hollywood, ahí tienes tu respuesta. Ahora pide que te regresen un cerebro que pueda estar en paz.


Fonte: Pijama Surf, 25/10/2011

Governo esbanja quase 6 milhões e meio de reais com festa de sorteio da Copa

O Secretário Estadual para Assuntos da Copa do Mundo da FIFA Brasil 2014, Ney Campello, autorizou gastos de mais de 6 milhões de Reais para a contratação da empresa Sauípe S.A. realizar uma “festa” destinada ao Sorteio Final da Copa do Mundo da FIFA Brasil 2014, a ser realizada no Complexo Costa de Sauípe, na Bahia. A contratação foi publicada no Diário Oficial do Legislativo na última sexta-feira, dia 11 de outubro, conforme imagem a seguir.

 Ainda ressoando nos serviços públicos dos cortes no orçamento e contingenciamentos criminosos dos serviços do setor público (degradação do setor público, precarização do ensino superior e da educação básica; ainda vivos na memória popular a falta de pagamento aos fornecedores do Estado (as instituições públicas perdem, a cada dia, credibilidade junto aos seus fornecedores); quando ainda está quente nos meios de comunicação as paralisações dos serviços públicos estaduais pelos atrasos nos pagamentos de salários dos terceirizados; e em plena emergência da crise capitalista, o Governo anuncia que gastar recursos públicos no montante de R$ 6.498.934,00 (seis milhões, quatrocentos e noventa e oito mil, novecentos e trinta e quatro reais) com festa para a FIFA, o que quer dizer, para os gringos imperialistas, para os grandes corruptos que administram as obras da Copa no Brasil, para os empresários brasileiros, grandes sanguessugas dos recursos públicos. 
Faz muito sentido o desabafo de um professor da rede pública estadual de ensino superior da Bahia quando afirma que esse episódio "representa uma festa nos trópicos para o sangue azul europeu, com eufemismo "sorteio da copa". O que é vandalismo no Brasil mesmo?"
Os atuais governantes ainda reproduzem o espírito colonialista de desde 500 anos: "prá frente Brasil"?!

terça-feira, 3 de dezembro de 2013

“Negros e pobres ainda são tratados como inimigos internos”

“O país é profundamente racista e classista”,
define o antropólogo Luiz Eduardo Soares
publicado em 2 de dezembro de 2013


Em audiência da Comissão da Verdade de São Paulo sobre a desmilitarização da PM, o professor da UERJ aponta caminhos para uma reforma do sistema de segurança pública do país.


Por Tatiana Merlino

“O que as violações ocorridas durante a ditadura militar tem a ver com a segurança pública hoje?”, questionou Luiz Eduardo Soares, durante audiência pública da Comissão da Verdade do Estado de São Paulo “Rubens Paiva”, ocorrida nesta quinta-feira, 28, na Assembleia Legislativa de São Paulo.

“Tudo”, ele mesmo respondeu. “O Brasil continua torturando e matando pobres e negros, tidos como inimigos internos, suspeitos. Qual conexão e referências à ditadura que praticava violações de forma sistemática com prática ainda persistem nas instituições policiais? [São práticas que] não envolvem todos, mas incluem contingentes numerosos, que se sentem autorizados a perpetrar brutalidades contra inimigos internos”.

A autorização para cometer as violações, acredita Soares, não é dada exclusivamente ou necessariamente pelos superiores dos agentes policiais. É dada também pela sociedade, “que aplaude as ações, ou se omite diante dos fatos”, e governos, “muitas vezes por omissão” outras por “intervenções proativas” que acabam tolerando e se tornando cúmplice dessas práticas.

Há, também, a responsabilidade do Ministério Público, explica Soares, que deveria zelar pelo controle externo das atividades policiais, mas “por omissão ou ação insuficiente acaba se tornando cúmplice”. A Justiça, explica “na sua passividade aristocrática, consagra e abençoa a continuidade dessas práticas”.

Violência estrutural


A manutenção de práticas de tortura e assassinatos cometidas pelos agentes do Estado mesmo após a transição da ditadura para a democracia, acredita o professor, é resultante de um processo histórico do Brasil. “A ditadura não inventou a violência institucional. Ela é parte da nossa história, assim como o racismo estrutural, a escravidão e o autoritarismo. Infelizmente eles sempre fizeram parte da nossa história”.

O que a ditadura fez, aponta, “foi deslocar o foco para os militantes de oposição”.  Pois, antes disso, o foco eram os negros e pobres. E depois da transição, seguiu sendo os negros e pobres, “dando continuidade ao processo”.

Ou seja: “A ditadura não inventou a violência policial, ela a qualificou, a tornou prática organizada de política de Estado”.

Na transição para a democracia, “embora tenhamos entoado hinos e glórias ao Estado democrático de direito”, aponta esqueceu-se que a transição passou de forma insuficiente pelas áreas de segurança pública, “que acabaram não sendo submetidas a um processo de transformação”.

A maneira brasileira de fazer a transição, de forma negociada, defende o antropólogo “jogou para debaixo do tapete muitas mortes e crimes. Isso não se faz impunemente”.

Assim, entre os elementos de continuidade da ditadura existentes na democracia brasileira, está a lógica de que os fins justificam os meios.

“E à medida em que a inadmissibilidade da tortura não foi submetida a uma revisão profunda do ponto de vista ético, a sociedade aplaude, e os profissionais continuam adotando as mesmas práticas”.

Aulas de tortura


De acordo com o antropólogo, até 1996, na Polícia Civil do Rio de Janeiro, havia aulas de “como bater”. “Não eram aulas de defesa pessoal, que são indispensáveis e sim aulas de como bater em alguém”.

O Bope [força de operações especiais da PM do Rio de Janeiro], por sua vez, oferecia aulas de tortura até 2006. “Quer dizer, não é resultado de uma veleidade ideológica de um ou outro, mas sim um procedimento institucional”.

No Rio de Janeiro, explica Soares, de 2003 a 2012, 9646 pessoas foram mortas em ações policiais. Desse universo, não se sabe quantas são mortes extra-judiciais. “Ninguém sabe porque não há investigação”.

Outro dado apresentado é que entre os casos de resistência no Rio de Janeiro, menos de 3% deles são investigados.

“O MP raramente se debruça sobre esses casos, apenas quando há envolvimento de pessoas de classe média e quando isso ocupa espaço na mídia”.

Na opinião do professor da UERJ, o que acontece é uma naturalização da falta de informação e ausência de procedimentos institucionais que visem com rigor a suspensão de tais práticas. E, para ele, a naturalização é o processo de autorização social para tais procedimentos.

“Por isso a importância do caso Amarildo. Ele deu rosto, nome, endereço, classe social e espaço territorial a um processo vago, genérico, sem biografia e que não gerava empatia”.

Luiz Eduardo Soares sustenta que não é possível pensar em segurança pública sem que as instituições responsáveis por provê-la cumpram a lei, respeitem a Constituição e os tratados internacionais endossados pelo Brasil, “de modo a merecer a autoridade que o Estado de direito lhe confere”.

Campeão em mortes


A exemplo da gravidade do problema da segurança pública no Brasil, Soares lembrou que por ano, no Brasil, há 50 mil homicídios dolosos.

“É uma barbaridade, um número monstruoso em termos absolutos, nos colocando na segunda posição do mundo, atrás apenas da Rússia”.

Desses 50 mil casos, pesquisas apontam que em média, apenas 8% são investigados.  Ou seja, 92% dos homicídios dolosos seguem impunes.

Junto a isso, o país tem a quarta população carcerária do mundo: 550 mil presos, num crescimento acelerado em relação a 1996, quando o número era de 140 mil.

“Estamos atrás dos EUA, China e Rússia, mas numa competição que tende a nos elevar nesse campeonato mórbido”.

Os que cumprem pena por homicídio representam 12% do universo penitenciário, 40% estão em prisão preventiva e dois terços cumprem pena por crimes contra o patrimônio ou tráfico de drogas. 64,6% são negros e de baixa escolaridade e renda.

“Não precisa ser sociólogo ou estudar especificamente o tema para concluir que o que está acontecendo é a aplicação seletiva de filtros legais. Estamos projetando a legalidade a partir de refrações, como a classe social, cor da pele, território. Isso significa que os profissionais responsáveis pela acusação e julgamento são todos cúmplices de um grande um complô racista e voltado contra os pobres de forma consciente? Não, isso significa que o país é profundamente racista e classista”, analisa Soares.

Apesar de o tema ser tão importante, pondera o professor, o Brasil nunca discutiu a questão coletivamente, “isso nunca esteve na agenda pública.  Dificilmente a sociedade se debruça sobre o modelo policial”.

O que fazer?


Soares lista cinco pontos que acredita ser fundamentais na arquitetura institucional da política de segurança pública do país: aumento da responsabilidade da União Federal, o empoderamento dos municípios, ciclo completo, carreira única, revisão da estrutura militar.

“Não devemos discutir a questão da desmilitarização isoladamente, ainda que ela seja indispensável”.

Sobre a defesa da carreira única dos policiais, Soares lembra que dois universos convivem na mesma instituição: na PM, são praças e oficiais; e na polícia civil, oficiais delegados e não delegados, “com salários e prestígios diferentes. Por isso, a carreira única me parece imprescindível”.

Já sobre a unificação do ciclo, hoje, há a PM fazendo o trabalho ostensivo e a civil o investigativo. “Precisamos que haja integração”.

Para Soares, não faz sentido a Polícia Militar se organizar à semelhança do Exército. “Isso faria sentido se as finalidades fossem as mesmas, mas não são”.

Entre as tarefas policiais, aponta, há inúmeras delas que são de alta complexidade e que exigem adaptação. “Elas não são compatíveis com uma estrutura rígida”.

Já os confrontos correspondem a um percentual mínimo das atividades cotidianas, e para tal, deve haver unidades organizacionais específicas para confronto, “para atuar dentro da legalidade e respeitando os direitos humanos”.

Segundo ele, a ideia de que desmilitarizar fere os profissionais é absurda.

“Estou falando de eficiência, capacidade de prevenção, profissionais mais valorizados. Não significa desrespeito à hierarquia, nem a ausência dela”.

Questionamento


Durante a audiência, o presidente da Comissão da Verdade de São Paulo “Rubens Paiva”, deputado Adriano Diogo, questionou o coronel Glauco Silva de Carvalho, da área de direitos humanos da Polícia Militar, que estava presente na atividade.

“Por que só a Comissão de Direitos Humanos e a Comissão da Verdade tem um policial anotando tudo que acontece nas audiências, embora tenhamos sistema de gravação? Por que tanto privilégio? Quais são os relatórios que são enviados para comando, a respeito das audiências?”

Logo depois, o presidente da Comissão pediu ao coronel cópias dos tais relatórios feitos pela PM.

Também participaram da audiência o delegado Maximiliano Fernandes Filho, o tenente Francisco Jesus da Paz e a cineasta Luciana Bulamarqui, diretora do filme “Entre a luz e a sombra”, exibido ao final da audiência.

Luciana leu e entregou à Comissão uma cópia de um abaixo assinado defendendo a desmilitarização da PM.

Tatiana Merlino é jornalista, assessora da Comissão da Verdade de São Paulo “Rubens Paiva”


Fonte: VIOMUNDO

segunda-feira, 2 de dezembro de 2013

"Não penso, logo relincho": os maiores clichês dos papagaios da direita

por Matheus Pichonelli

Dizem que uma mentira repetida à exaustão se transforma em verdade. Pura mentira. Uma mentira repetida à exaustão é só uma mentira, que descamba para o clichê, que descamba para o discurso. E o discurso, quando mal calibrado, é o terreno para legitimar ofensas, preconceitos, perseguições e exclusões ao longo da História. Nem sempre é resultado da má fé.
Por estranho que pareça, é na maioria das vezes fruto da indigência mental – uma indigência mental que assola as escolas, a imprensa, as tribunas, as mesas de bares, as redes sociais.
Com os anos, a liberdade dos leitores para se manifestar sobre qualquer assunto e o exercício de moderação de comentários nos leva a reconhecer um clichê pelo cheiro.
Listamos alguns deles abaixo com um apelo humanitário: ao replicar, você não está sendo original; está apenas repetindo uma fórmula pronta sem precisar pensar sobre tema algum. E um clichê repetido à exaustão, vale lembrar, não é debate. É apenas relincho*.

“Negros tem preconceitos contra eles mesmos”

Tentativa clássica de terceirizar o próprio racismo, é a frase mais falada das redes sociais durante o Dia da Consciência Negra. É propagada justamente por  quem mais precisa colocar a mão na consciência em datas como esta: pessoas que nunca tomaram enquadro na rua nem foram preteridas em entrevistas de emprego sem motivos aparentes. O discurso é recorrente na boca de quem jamais se questionou por que a maioria da população brasileira não circula em ambientes frequentados pela elite financeira e intelectual do País, como universidades, centros culturais, restaurantes, shows e centros de compra. Tem a sua variação homofóbica aplicada durante a Parada Gay. O sujeito tende a imaginar que Dia Branco e Dia Hétero são equivalentes porque ignora os processos históricos de dominação e exclusão de seu próprio país.

“Não precisamos de consciência preta, parda ou branca. Precisamos de consciência humana”

Eis uma verdade fatiada que deixa algumas perguntas no contrapé: o manifestante a exigir direitos iguais não é gente? O que mais se busca, nessas datas, se não a consciência humana? Ou ela seria necessária, com ou sem feriado, caso a cor da pele (ou o gênero ou a sexualidade) não fosse, ainda hoje, fatores de exclusão e agressão?

“Heteros morrem mais do que homossexuais. Portanto, somos mais vulneráveis”

É o mesmo que medir o volume de um açude com uma régua escolar. Crimes como homicídio, latrocínio, roubo ou furto têm causas diversas: rouba-se ou mata-se por uma carteira, por ciúmes, por fome, por motivo fútil, por futebol, mas não necessariamente por causa da orientação sexual da vítima. O argumento é utilizado por quem nunca se perguntou por que ninguém acorda em um belo dia e decide estourar uma barra de ferro na cabeça de alguém só porque este alguém gosta e anda de mãos dadas com alguém do sexo oposto. O crime motivado por ódio contra heterossexuais é tão plausível quanto ser engolido por uma jaguatirica em plena Avenida Paulista.

“Estamos criando uma ditadura gay (ou racial) no Brasil. O que essas pessoas querem é privilégio”

Frase utilizada por quem jamais imaginou a seguinte cena: o sujeito acorda, vê na tevê sempre os mesmos apresentadores, sempre as mesmas pautas, sempre as mesmas gracinhas. No caminho do trabalho, ouve ofensas de pedestres, motoristas e para constantemente em uma mesma blitz que em tese serviria para todos. Mostra documento, RG. Ouve risada às suas costas. Precisa o tempo todo provar que trabalha e paga imposto (além, é claro, de trabalhar e pagar imposto). Chega ao trabalho e é recebido com deferência: “oi boneca”; “oi negão”; “veio sem camisa hoje?”. Quando joga futebol, vê a torcida imitando um macaco, jogando bananas ao campo, ou imitando gazelas. E engasga toda vez que vira as costas e se descobre alvo de algum comentário. Um dia diz: “apenas parem”. E ouve como resposta que ele tem preconceito contra a própria condição ou está em busca de privilégio. Resultado: precisamos de um novo glossário sobre privilégios.

“A mulher deve se dar o valor”

Repetida tanto por homens como por mulheres, é a confissão do recalque, em um caso, e da incompetência, no outro: o homem recorre ao mantra para terceirizar a culpa de não controlar seus próprios instintos; a mulher, por pura assimilação dos mandamentos do pai, do marido e dos irmãos. Nos dois casos o interlocutor acredita que, ao não se dar o valor, a menina assume por sua conta e risco toda e qualquer violência contra sua pretensão. Para se vestir como quer, andar como quer, dizer e fazer o que quer com quem bem quiser, ouvirá, na melhor das hipóteses, que não é a moça certa para casar; na pior, que foi ela quem provocou a agressão.

“Os homens também precisam ser protegidos da violência feminina”

Na Lua, é possível que a violência entre gêneros seja equivalente. Na Terra, ainda está para aparecer o homem que apanhou em casa porque foi chamado de gostoso na rua, levou mão na bunda, ouviu assobios ou ruídos com a língua sem pedir a opinião da mulher. Também não há relevância estatística para os homens que tiveram os corpos rasgados e invadidos por grupos de mulheres que dominam as delegacias do País e minimizam os crimes ao perguntar: “Quem mandou tirar a camisa?”.

“Se ela se deixou ser filmada, é porque quis se exibir”

Verdade. Mas não leva em conta um detalhe: existe alguém do outro lado da tela, ou da câmera. Este alguém tem um colchão de conforto a seu favor. Se um dia o vídeo vazar, será carregado nos braços como comedor. Ela, enquanto isso, vai ser sempre a exibida. A puta. A idiota que deixou ser flagrada. A vergonha da família. A piada na escola. Parece uma relação bastante equilibrada, não?

“O humor politicamente correto é sacal”

É a mais pura verdade em um mundo no qual o politicamente incorreto serve para manter as posições originais: ricos rindo de pobres, paulistas ridicularizando nordestinos, brancos ricos fazendo troça de mulatos pobres, machões buscando graça na vulnerabilidade de gays e mulheres. As provocações são brincadeiras saudáveis à medida que a plateia não se identifica com elas: a graça de uma piada sobre português é proporcional à distância do primeiro português daquele salão. Via de regra, a frase é usada por quem jura se ofender quando chamado de girafa branca tanto quanto um negro ao ser chamado de macaco. Só não vale perguntar se o interlocutor já foi chamado de “elemento suspeito”, com tapas e humilhações, pelo simples fato de ser alto como o artiodátilo.

“Bolsa Família incentiva a vagabundagem. Pegar na enxada e trabalhar ninguém quer”

Há duas origens para a sentença. Uma advém da bronca – manifestada, ironicamente, por quem jamais pegou em enxada – por não se encontrar hoje em dia uma boa empregada doméstica pelo mesmo preço e a mesma facilidade. A outra origem é da turma do “pegar o jornal e ler além do horóscopo ninguém quer”; se quisesse, o autor da frase saberia que o Bolsa Empreiteiro (que também dispensa a enxada) consome muito mais o orçamento público do que programa de transferência de renda. Ou que a maioria dos beneficiários de Bolsa Família não só trabalha como é obrigada a vacinar os filhos, manter a regularidade na escola e atravessar as portas de saída do programa. Mas a ojeriza sobre números e fatos é a mesma que consagrou a enxada como símbolo do nojo ao trabalho.

“Na ditadura as coisas funcionavam”

Frase geralmente acolhida por pacientes com síndrome de Estocolmo. Entre 1964 e 1985, a economia nacional crescia para poucos, às custas de endividamento externo e da subserviência a Washington; universalização do ensino e da saúde era piada pronta, ninguém podia escolher os seus representantes, a imprensa não podia criticar os generais e a sensação de segurança e honestidade era construída à base da omissão porque ninguém investigava ninguém. Em todo caso, qualquer desvio identificado era prontamente ofuscado com receitas de bolo na primeira página (os bolos eram de fato melhores).

“Você defende direito de presos porque ele não agrediu ninguém da sua família”

É o sofisma usado geralmente contra quem defende o uso das leis para que a lei seja garantida. Para o sujeito, aplicação de penas e encarceramentos são privilégios bancados às custas dele, o contribuinte. Em sua lógica, o Estado só seria efetivo se garantisse a sua segurança e instituísse a vingança como base constitucional. Assim, a eventual agressão contra um integrante de uma família seria compensada com a agressão a um integrante da família do acusado. O acúmulo de experiência, aperfeiçoamento de leis e instituições, para ele, é papo de intelectual: bons eram os tempos dos linchamentos, dos apedrejamentos públicos, da Lei de Talião. Falta perguntar se o defensor do fuzilamento está disposto a dar a cara à tapa, ou a tiro, quando o filho dirigir bêbado, atropelar, agredir e violentar a família de quem, como ele, defende penas mais duras para crimes inafiançáveis.

“A criminalidade só vai diminuir quando tiver pena de morte no Brasil”

Frase repetida por quem admira o modelo prisional e o corredor da morte dos EUA, o país mais rico do mundo e ao mesmo tempo o mais violento entre as nações desenvolvidas. Lá o crime pode não compensar (em algum lugar compensa?), mas está longe de ser varrido junto com seus meliantes.

“Político deveria ser tratado por médico cubano”

Tradução: “não gosto de política nem de cubano”. Pelo raciocínio, todo paciente tratado por cubanos VAI morrer e todo político que precisa de tratamento médico DEVE morrer. Para o autor da frase, bons eram os tempos em que, na falta de médico brasileiro, deixava-se o paciente morrer – ou quando as leis eram criadas não pelo Legislativo, mas pelo humor de quem governa na canetada.

“Deveriam fazer testes de medicamento em presidiários, não em animais”

Também conhecida como “não aprendemos nada com a parábola do Filho Pródigo que tantas vezes rezamos na catequese”. É citada por quem não aceita tratamento desumano contra os bichos, mas não liga para o tratamento desumano contra humanos. É repetida também por quem se imagina livre de todo pecado e das grandes ironias da vida, como um certo fiscal da prefeitura de São Paulo que um certo dia criticou o direito ao indulto de presidiários e, no outro, estava preso acusado de participação na máfia do ISS. É como dizem: teste de laboratório na cela dos outros é refresco.

“Por que você não vai para Cuba?”
Também conhecida como “acabou meu estoque de argumentos. Estou andando na banguela”.

Fonte: Tudo em Cima

A construção social do passado

Título original: La construcción social del pasado
 

Según la rica y variada mitología  americana el origen de los pueblos indígenas  se encuentra  en el mismo continente. Los Lakotas, por ejemplo,  creen que ellos han vivido en estas tierras desde que sus ancestros emergieron por primera vez a su superficie desde el mundo subterráneo  de los espíritus.

En el relato de  Sebastián LeBeau, un miembro de la tribu Lakota  de Norte América, ellos son descendientes  de la gente Búfalo que vinieron del interior de la tierra  después que los espíritus prepararon este mundo para el ser humano. Si los que no son indígenas, dice,  prefieren creer que ellos evolucionaron del mono, es cosa de ellos. Todavía no me he cruzado  con cinco Lakotas que crean en la ciencia y la teoría de la evolución del hombre blanco (The New York Time, Octubre 1996).

Hasta los años 70s, si no recordamos mal, el conocimiento científico con su variedad de técnicas y métodos como la observación, la experimentación y la  inferencia logica era el criterio que nos permitía separar la superstición de la racionalidad. Es esta forma de conocimiento  la que nos decía que los primeros americanos vinieron de Asia cruzando el estrecho de Bering.

Puede que futuros descubrimientos modifiquen esta creencia, pero hasta hoy, si nos basamos en las nuevas evidencias del ADN, todavía  se nos aparece como la más razonable.

Al parecer, sin embargo, esto  ya no es suficiente. En nombre de la diversidad cultural se sostiene que la ciencia es solo  una forma entre otras de conocer el mundo. En el mismo artículo periodístico el  arqueólogo Roger Anyon comentando el mito indígena dice  que las creencias de los Lakotas son  tan validas como el punto de vista de la arqueología y su colega Larry Zimmerman igualmente  rehúsa considerar a la ciencia como una forma privilegiada de ver el mundo. ¿Qué ha cambiado aquí?

Esta idea de que hay muchas formas de conocimiento igualmente validas  se basa en el reconocimiento del estatus convencional del conocimiento, de que somos nosotros mismos, y no la realidad, responsables por lo que conocemos. Desde  que no hay como determinar  normas de racionalidad supra cultural, independientes de todo contexto material y social,  de cierto momento histórico, no podemos ver las creencias racionales y las creencias irracionales como dos clases distintas  de cosas. Todo conocimiento es socialmente dependiente o, lo que es lo mismo, socialmente construido. Por lo tanto, lo que es conocimiento para nosotros puede muy bien no ser conocimiento para los indígenas Lakotas a pesar de tener acceso a la misma información.estrecho de bering1

Comúnmente decimos que algo es construido cuando no lo encontramos o descubrimos ahí, sino cuando ha sido intencionalmente construido en un momento determinado por un grupo de personas organizadas de una manera particular  con valores, intereses y necesidades propias. Lo que aquí   interesa no es la construcción de objetos como carreteras, aeroplanos o computadoras, sino la construcción de hechos que de otra manera no existirían como es el caso del billete, un simple pedazo de papel, que adquiere el valor  de dinero.

Su existencia es un hecho meramente contingente que existe solo por la acción de un grupo social. Esto es bastante evidente. El asunto se pone más interesante cuando se habla de construcción de hechos donde menos lo esperábamos, donde algo que se presentaba como natural se presenta ahora  como  socialmente constituido. Esta revelación es potencialmente liberadora, para decir lo menos.

Lo que parecía ser inevitable ahora se desenmascara como un puro desarrollo social contingente (inferioridad racial, infantilización de la mujer, patologización de la homosexualidad, orientalismo, emociones, síndrome post traumático, el pasado, quarks, virus, etc.) El mundo que tratamos de entender y conocer no es lo que es independientemente de nuestra relación con el… Más aun, los hechos son socialmente construidos de tal manera que ellos reflejan nuestros intereses y necesidades contingentes.

¿De qué manera  la hipótesis del estrecho de Bering refleja nuestras necesidades e intereses? La respuesta más adecuada sería  la de que hay muchos sistemas epistémicos diferentes para evaluar la importancia de la información contenida en una creencia y ninguno de ellos tiene privilegio sobre otro. Los registros antropológicos pueden contar como evidencia de la hipótesis del estrecho de Bering para nosotros de acuerdo al sistema epistémico que usamos, pero no para los Lakotas que emplean un sistema diferente  que es más apropiado para sus propósitos. Dadas las diferencias de valores e intereses  es pragmático y racional para nosotros creer una cosa y pragmático y racional para los Lakotas creer otra.

Si esto es así la pregunta  obvia  que surge  es… ¿Cómo es posible afirmar  simultáneamente  que los indígenas  americanos vinieran de  Asia y no vinieran de Asia? Si aceptamos ambas respuestas en defensa de la diversidad cultural entramos en directa violación del principio de no contradicción.  Una contradicción ocurre cuando expresamos una proposición y su negación al mismo tiempo. “Se originaron  fuera del continente y no se originaron fuera del continente”. Una o la otra. Pero no ambas.

El principio de no contradicción  es tan básico al razonamiento que uno no podría argumentar en su defensa sobre la base de ninguna otra cosa  más fundamental. El intento de decir cualquier cosa, incluso su intento de negación, presupone este principio  ¿Cómo el constructivismo social trata de evitar la contradicción?

Un sistema epistémico consiste de un conjunto de proposiciones normativas que especifican bajo qué condiciones las creencias son o no son justificadas.  Hay muchos sistemas epistémicos alternativos, pero no hechos que prueben que uno de estos sistemas es más correcto que otro. Cuando una práctica epistémica  es confrontada  con otras lo que más se puede decir es que  es correcta  según  sus propios principios.

En otras palabras  todos los sistemas epistémicos están a la par ¿Realmente?
Consideremos dos sistemas contradictorios. Uno de ellos está condenado a decir algo falso y el otro a decir algo verdadero. En este caso es bien difícil sostener que no hay hechos independientes en virtud de los cuales  un sistema epistémico es más correcto que  otro. Por supuesto que  hay creencias que necesitan ser explicadas exclusivamente en términos de factores sociales. Si hay más cristianos en América que en India, por ejemplo,  es porque poseen diferentes tradiciones sociales

¿Pero, esta explicación  justifica  su generalización  a todo  tipo de creencia?  Por mucho tiempo se creyó, y todavía algunos creen,  que la tierra es plana porque aparece así  si consideramos una superficie pequeña. Su curvatura solo se revela desde lo alto o cuando un eclipse lunar muestra que  la sombra que  proyecta  en su superficie es redonda o cuando los viajeros que se dirigen al norte o sur  empiezan a ver estrellas que no eran visibles en su pueblo, etc.  etc. Hoy día creemos que es redonda  ¿Podríamos decir que  la redondez de la tierra es un hecho socialmente construido y no un hecho natural independiente? la tierra es ...

El aporte  del  constructivismo social  no se puede  ignorar especialmente cuando consideramos el papel crucial que ha jugado en exponer  la contingencia de prácticas sociales discriminatorias  que se consideraban parte del orden natural o divino. Solo recordemos la enorme influencia del “Segundo Sexo” de S. de Beauvoir o el “Orientalismo” de Said. Es el constructivismo social el que se sumó al marxismo en proporcionar los recursos filosóficos  a las culturas oprimidas y a los movimientos progresistas de la segunda mitad del siglo pasado como el pos colonialismo, el  feminismo y  el multiculturalismo.

Pero, como observa  el teórico Paul Boghossian, considerado desde un punto de vista puramente político su aplicación no está libre de riesgos. Si el poderoso no puede criticar al oprimido porque sus categorías epistemológicas centrales  están  inexorablemente ligadas a perspectivas particulares que expresan sus intereses, entonces se sigue que el oprimido tampoco puede criticar al  opresor, a no ser que favorezcamos  unicamente la crítica de las  creencias sostenidas por los que mantienen posiciones de poder, pero no la critica a las creencias de las minorías.

Podemos criticar la ciencia, pero no la mitología Lakota. Hacerlo  sería   una muestra  de  intolerancia, falta de consideración por las diferencias culturales y la ausencia de  respeto por el otro. Aquí uno podría preguntarse ¿Y, dónde quedan los simples hechos? ¿No es cierto que  ningún ser humano como tal ha emergido de las entrañas de la tierra y que esta es simplemente una fantasía religiosa gratuita? Sabemos que estas creencias no tienen sentido, pero igualmente las respetamos en nombre de la diversidad cultural.

El problema es que si respetamos este tipo de fantasías religiosas también estamos obligados a respetar, si queremos mantener algún tipo de consistencia, otras creencias y practicas por muy discriminatorias que ellas sean. En otras palabras, previene la politización de la desigualdad y previene  cualquier intento de establecer alguna noción de verdad basada en el proyecto del racionalismo modernista.

A pesar del análisis crítico del post modernismo,  que indudablemente ha puesto en evidencia las enormes dificultades de este proyecto, el punto de vista intuitivo nos dice que vivimos en un mundo en que hay cosas que son independientes  de la opinión humana y que podemos llegar a conocer como ellas son de acuerdo a evidencias relevantes a pesar de su dimensión social o cultural.  Son las evidencias y el permanente intercambio critico los que permiten evaluar diferentes creencias. Sin ellos quedamos condenados a vivir en ghettos culturales.


domingo, 1 de dezembro de 2013

Ditadura militar e favelas: estigma e restrições ao debate sobre a cidade

Remoção da Favela da Praia do Pinto, Zona Sul do
Rio de Janeiro (década de 60) Crédito Arquivo Nacional/Correio da Manhã
Neste artigo, Mário Sergio Brum analisa as condições políticas e econômicas que possibilitaram a execução da política de remoção de favelas promovida pela Ditadura Militar instaurada em 1964, no então Estado da Guanabara, bem como o entendimento de como este plano seguia pressupostos estruturados na conjuntura democrática anterior, a partir da permanência do estigma de favelado como alguém marginal, ilegal e sem ‘direito à cidade’. Desse modo, a partir da consolidação do estigma a remoção das favelas passou a ser praticamente a única política de Estado para as favelas cariocas no período 1968-1973.

O artigo “Ditadura civil-militar e favelas: estigma e restrições ao debate sobre a cidade (1969-1973)”, de Mário Sérgio Brum, é um dos destaques do Dossiê: “Direito àCidade na Metrópole”, da Revista Cadernos Metrópole nº 28.

No começo do trabalho, Brum argumenta que na década de 1960, a política de segregação espacial da cidade promovida pelos governos Federal e da Guanabara tomou proporções inéditas, com a remoção de favelados das áreas centrais da cidade, particularmente na valorizada Zona Sul, e a consequente transferência desses para terrenos vazios na periferia, a algumas dezenas de quilômetros do centro da cidade e de seus antigos empregos. Esse período pode ser caracterizado como a “era das remoções”, quando foi implementada uma política sistemática de erradicação das favelas.

Esse período trouxe uma mudança drástica na relação entre Estado e favelas: a partir de 1969, no contexto ditatorial, a remoção, ameaça sempre presente na vida das favelas, pôde ser executada com força total, garantida por uma repressão nunca vista antes. O poder do voto, que anteriormente havia sido utilizado pelos favelados através de diversas estratégias de sobrevivência, estava bastante enfraquecido, e os favelados veriam drasticamente reduzidas suas margens de manobra para se contraporem aos interesses envolvidos na erradicação das favelas.

Ditadura Civil-Militar de 1964 e as favelas

Com o regime instaurado a partir do golpe ocorrido de 31 de março para 1 de abril de 1964, a ideia da remoção de favelas ganharia um ímpeto nunca tido antes. O “problema-favela” clamava, segundo autoridades e setores da sociedade, por uma solução urgente, tendo o número de habitante destas praticamente dobrado entre 1950 e 1960, passando de cerca de 170 mil moradores, correspondendo a 7,2% do total da população da cidade, para 335 mil, 10% da população total (Ribeiro e Lago, 1991), cifras que alarmavam os que viam a favela como uma infestação urbana que crescia sem controle.

Na imprensa, o crescimento das favelas é noticiado com certo alarde: “De Vigário Geral até a Barra da Tijuca, contudo, não há quem não saiba que as favelas estão crescendo” (Jornal do Brasil, 1968c). Num editorial do Jornal do Brasil por ocasião das chuvas de 1966, quando ocorreram deslizamentos e mortes em várias favelas do Rio de Janeiro, a defesa da remoção é veemente:

No ponto em que chegamos, não há no Rio qualquer outro problema que apresente tanta urgência em ser resolvido quanto as favelas (…). A extinção das favelas justifica a paralisação de todos os programas de embelezamento urbanístico da cidade, pois não há melhor forma de ressaltar o esforço de melhoria da Guanabara do que a eliminação do contraste brutal e injusto das favelas com o perfil dos edifícios e a linha da paisagem favorecida. (Jornal do Brasil, 1966).

Num documento do Governo da Guanabara, já sob a gestão de Negrão de Lima (1965-1971), em que o programa de remoções é apresentado, diz-se que ele é necessário para a cidade: “quando se libera das desoladoras favelas que se espalhavam já por 230 pontos diferentes e que, segundo os futurologistas, tendiam a abranger, nos próximos 30 anos mais de três milhões e meio de habitantes” (Governo da Guanabara, 1969).

A centralização política e administrativa do período da ditadura, por sua vez, traduziu-se numa maior disponibilidade de recursos técnicos e financeiros, propiciando as condições para a execução do propósito de ordenar o território urbano numa escala jamais vista.

Santos aponta que: O país tem enfim os recursos tecnológicos e financeiros para levar à prática as ideologias “ordenadoras” das cidades. Melhor ainda: existe uma força política concentrada e coerente que é potenciada exatamente por sua exclusividade discricionária e pelos meios materiais de ação que não existiam nas primeiras décadas do século [XX], por maiores que fossem as elaborações teóricas e as intenções decorrentes. (Santos, 1984)

Podemos comprovar a hipótese, narrada com certo orgulho, num material da CHISAM (Coordenação de Habitação de Interesse Social da Área Metropolitana), autarquia do governo federal responsável pelo programa de remoções na Guanabara e Grande Rio, ao reproduzir uma reportagem do jornal Diário de Notícias:

Ninguém tem a menor dúvida – antes, tem a sólida experiência – de que, antes de 31 de março de 1964, tentar efetivamente a extinção das favelas, com a indispensável remoção dos favelados, seria obra praticamente impossível. E não só pelas dificuldades financeiras, na obtenção de novas moradias em que alojar os moradores das favelas; principalmente, pela reação organizada, não tanto pelos favelados, mas sobretudo pelos que tinham e têm grandes interesses na exploração desses infelizes conglomerados humanos. (Diário de Notícias, 1971, apud CHISAM, 1971)

Para ler o artigo completo “Ditadura civil-militar e favelas: estigma e restrições ao debate sobre a cidade (1969-1973)”, de Mário Sérgio Brum, acesse a Revista Cadernos Metrópolenº 28.


Israel contra Palestina: Limpeza étnica!

Chame Plano Prawer pelo seu verdadeiro nome: limpeza étnica!
(Carlos Latuff)


Doações de campanha eleitoral: identificação ideológica? filantropia? ou negócios?

Título original: Veja o ranking das 220 empresas que mais doaram para a campanha de Dilma


As cores representam os setores de cada empresa. Veja a tabela do post anterior.


Uma pequena parte das doações das empresas foi feita diretamente à campanha de Dilma (em geral, são aquelas que apresentam valores redondos). A maioria, entretanto, doou ao Comitê Financeiro para Presidente, administrado pelo PT. Dos recursos arrecadados pelo comitê, 89,4% foram redirecionados à campanha de Dilma.

Por essa razão, a apropriação das doações das empresas não foi total pelo comitê da presidente eleita. Por isso que, na tabela, o frigorífico JBS aparece doando R$8,049 milhões à campanha de Dilma, embora o total de sua doação ao Comitê Financeiro tenha sido de R$ 9 milhões. O mesmo se repete com a grande maioria dos doadores.

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Fonte:  Estadão

QUAIS FINS LEVAMOS NÓS?

Domínio da imagem: http://paulaferrary.com/galeria-efemera-em-paris/
Alex Conceição*

Que fins levaram os caranguejos de Science,
A fome de Castro e o Capibaribe de João Cabral?
Sinto em mim que todos se perderam no mar.
Todos por entre olhares vazios que perambulam em lama e caos
Todos em meio ao tom frio de ignorância viva que descolore as almas,
Encobre os anseios, e deixa tudo como está...
D’onde está minha armadura de lama pra que eu possa crer?
Em que pensava o menino João Paulo pra que eu possa também me atirar nos braços da revolução?
Quem são os homens caranguejos, e onde está a vida da morte e vida de João?
A madrugada incita, e a lua cheia é chama no céu
Papel pintado de sangue que cai em gotas de lágrimas ao léu
Sim, talvez por medo ou por angústia
Talvez por algo que eu não sei
Mais por medo de ser só isso:
Lama e caos,
Fome e frio,
Fogo e rio.
Riu sem saber de quê...
Assim me esquivo do mundo, de mim e da minha poesia que me rouba pra me investir no tempo.
Mas que fins levaram os crustáceos de Chico, a orexia de Josué e o rio de Melo Neto?
Creio eu que estejam por aí, perdidos em meio às ondas,
Ondas sonoras de frequências pouco conhecidas
Por de traz da tarja “censurística” que esconde tudo que fala de nada que te interessa,
Algo que não se consome, mas que pode nos consumir.
Em vão...
Em vão escondem um ciclo que está dentro de cada um.
Idiotas encarceram em lama a fome dos guaiamuns
Fabricam tempestades pra que percamos os sentidos
E não percebem que é do homem corrompido
Pela lama como piso
Pelo lixo como abrigo
Que surge o que é pra Ele o maior perigo:
Um pensamento endiabrado um brado forte e não calado
Que muitos irão chamar SUBVERSIVO,
Mas que fins levaram os caranguejos de Chico?


*Estudante de História da Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia.

Juiz acusa a 79 membros da DINA de Pinochet pela morte de comunistas na ditadura chilena

El exdirector de la DINA Manuel Contreras.

Título original: Juez acusa a 79 miembros de la DINA de Pinochet por la muerte de comunistas


Publicado el 10/23/13


Un juez chileno ha acusado formalmente este martes a 79 antiguos miembros de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) chilena, la policía secreta del régimen de Augusto Pinochet, por su presunta responsabilidad en la muerte o desaparición de ocho militantes comunistas en los años 1976 y 1977.

El juez Miguel Vázquez, en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, ha avanzado este martes en el proceso denominado ‘Conferencia 1′ dictando acusaciones para 79 exmiembros de la DINA por un total de ocho delitos –siete desapariciones y un homicidio, el de Víctor Díaz López–. Las víctimas formaban parte de la Comisión Política del Partido Comunista.

Entre la larga lista de acusados destacan el exdirector de la DINA Manuel Contreras, su antiguo ‘número dos’ Pedro Espinoza, el oficial retirado del Ejército Carlos López Tapia y el antiguo oficial operativo Miguel Krassnoff, según informa la prensa chilena.

La decisión del juez Vázquez ya ha sido notificada a los 79 acusados y a la parte querellante, representada por el Consejo de Defensa del Estado y el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior.

El proceso se remonta a enero de 1998, cuando la comunista Gladys Marín, viuda de uno de los militantes comunistas desaparecidos, Jorge Muñoz, presentó una querella contra el dictador Augusto Pinochet.

La Justicia entiende que la DINA fue responsable de arrestar, torturar y hacer desaparecer a los miembros de la primera comisión organizada en la clandestinidad por el Partido Comunista tras el golpe de 1973.